📅 Revisado y actualizado en 2026Nos hace una ilusión tremenda compartir el diario de tres semanas en Venezuela por libre. Hace años que queríamos visitar Venezuela, pero la situación política, y sobre todo el presupuesto, no nos lo permitía. Porque haya crisis, inseguridad e incluso con guerras se puede viajar al 95% del planeta si te lo puedes pagar. Esta vez encontramos unos vuelos baratos con la compañía Estelar (aunque luego nos salió el tiro por la culata), y por fin pudimos visitar Venezuela por libre.
Preparamos una ruta para ver el Salto Ángel en Canaima y algún hato de Los Llanos; todo lo demás fue improvisado ya que no encontramos mucha información al respecto. Nuestro objetivo era conocer el país mientras buscábamos sus maravillas naturales.
Viajamos del 22 de noviembre al 15 de diciembre de 2024, con mucho calor en general, salvo la zona andina con una temperatura ideal. Utilizamos dos vuelos internos y diversos medios de transporte público. En este viaje por Venezuela nos gastamos cada uno un total de 2.065 euros: 480 € en vuelos internacionales y el resto en transportes, excursiones, comidas y alojamientos. No incluyo el extra final de nuevos vuelos que tuvimos que comprar porque nos estafó Estelar. Lo contamos al final…
🗺 Mapa con la ruta por Venezuela de 22 días
Aquí te dejamos el mapa con nuestra ruta por Venezuela que duró 22 días. Visitamos en primer lugar Canaima y el Salto Ángel, después llegamos a Los Llanos de Apure, continuamos por Mérida, Coro y Caracas. Quisimos ver el Catatumbo pero cometimos un pequeño error el día 19…
🛠 Utilidades para tu viaje a Venezuela por libre

Día 1: llegamos a Caracas, estamos en Venezuela
Salimos de Bilbao a Madrid un 21 de noviembre. Dormimos en un hotel con desayuno buffet incluido cerca del aeropuerto, aprovechando una oferta. Amanece y bajamos a atiborrarnos al desayuno como es debido. Katz va al súper a comprar pan y ensaladilla para el vuelo y yo aprovecho a lavarme el pelo. El vuelo es a las 13:40 y a las 11:40 ya estamos en el shuttle para el aeropuerto. Hacemos el check-in con Estelar, la aerolínea con la que volamos y de la que hemos leído horrores.
El vuelo sale con una hora y pico de retraso; el avión es de Iberojet y en la pantalla marca que la ruta es Punta Cana–Madrid, pero insisten en que va a Caracas 🤷🏽♀️ Una vez dentro, el personal es muy amable y hay pantallas, que es más de lo que esperábamos. Hay bastantes sitios libres así que Katz se va a una fila de 4 del final. La comida no es tremenda pero pasable. Un par de horas antes de llegar dan un sándwich de jamón york y queso.

Control de entrada a Venezuela en el aeropuerto de Maiquetía
El control policial al llegar al aeropuerto de Maiquetía es muy pesado. Estamos aproximadamente 1 hora allí contestando las mismas preguntas una y otra vez a diferentes policías. Origen, profesión, religión; se llevan los pasaportes, los traen, los llevan… pero al final pasamos. ¡Ya estamos en Venezuela!
No son ni las 8 de la tarde y las tiendas del aeropuerto ya están cerradas. Una señora nos da su contacto para servicios turísticos. El aeropuerto tiene 30 minutos de wifi gratis y avisamos al Airbnb para que nos venga a buscar. Llega un rato después y nos lleva junto con otro cliente a la posada. Hace mucho calor en la calle. El hotel se llama Posada Palma House y nos dan una habitación sencilla, limpia y con aire acondicionado. Bajo a preguntar al señor de recepción por agua filtrada y me dice que no tienen, pero que venden. Un litro y medio de agua por 3 USD… nos quedamos con sed y vamos directos a dormir, ya compraremos mañana.
✈️ Consejos para llegar al aeropuerto de Maiquetía (Caracas)
- 🕐 El control policial puede durar entre 45 y 90 minutos: ten paciencia y responde con calma a todas las preguntas. Llevan los pasaportes varias veces; es el procedimiento habitual.
- 📶 Hay 30 minutos de wifi gratis en el aeropuerto: aprovéchalo para avisar a tu alojamiento o contratar tu primera noche antes de llegar.
- 💧 El agua en la zona del aeropuerto es muy cara (3 USD el litro y medio): lleva agua en el avión o espera a comprarla en un supermercado del pueblo.
- 📱 Instala Ridery antes de llegar para moverte con seguridad desde el aeropuerto a Caracas.
- 🏨 La zona de Catia La Mar / La Guaira es útil para una primera noche si vuelas temprano al día siguiente a Canaima.

Día 2: paseando por Catia La Mar en La Guaira
Amanecemos con hambre y buscamos desayuno. Estamos en una zona residencial casi muerta, con pocos negocios y poca gente. Nos dicen desde el hotel que para comprar una SIM mejor vayamos al pueblo, pero tampoco saben dar más información. Localizamos una panadería cerca pero los precios nos asustan: un café 1,80 dólares. Vamos a buscar otra cosa y nos dirigimos hacia el otro lado, rumbo al pueblo. Entramos en un Farmatodo, supermercado con farmacia. Flipamos más aún con los precios: un paquete pequeño de patatas casi 2 dólares. Al final compramos una limonada de litro y medio por 1,80 dólares, que sale más barata que el agua.
Volvemos a la primera panadería que es lo más económico que hemos visto por la zona. Compramos un pan de chocolate y una empanada por 3 euros en total. Volvemos al hotel a refrescarnos con el aire acondicionado y salimos un buen rato después. Aunque hace un calor horrible vamos al centro del pueblo a por la SIM.
Hay 3 compañías: Digitel y Movistar que están al lado, y Movilnet, la compañía nacional, que está pocos metros más allá. Preguntamos en Digitel y después vamos a Movistar. Es gracioso que la señora de Movistar nos dice que esperemos un momento, y poco después entra la chica que nos ha atendido en Digitel a darnos la info de Movistar 😁. Al final terminamos en Movilnet que es la más económica sin duda. Compramos dos SIMs por 7 USD cada una con 100 GB de datos.
| Compañía | Precio SIM (100 GB) | Notas |
|---|---|---|
| Movilnet (nacional) | 7 USD | La más económica. Nuestra recomendación |
| Digitel | Más cara | Buena cobertura en ciudades |
| Movistar | Más cara | Similar a Digitel en cobertura y precio |

Encontramos cena económica en Catia La Mar
Regresamos al hotel, otros 30 min andando cuesta arriba; siesta y volvemos al centro del pueblo para cenar. Entramos en un súper a comprar ron para llevar a Canaima y una botella de agua. Cenamos en El Brasero del Litoral, un restaurante que le había dado a Katz al ojo. Pedimos una empanada de salchiqueso, una arepa de pernil, y medio kilo de costillas de cerdo. Una cena completa por 10 dólares en total. Menos mal porque casi infartamos con los precios en la zona de nuestro hotel.
Antes de dormir nos escribe Chipi, la persona con la que contactamos y contratamos el tour de Canaima. Nos avisa de que nuestro vuelo de mañana a las 13:00 nos lo adelantan a las 8:00. Menos mal que avisan con tiempo… a dormir que toca madrugar.
Día 3: Canaima, paraíso natural de Venezuela
Pues si hay que madrugar se madruga, y más para ir a Canaima. En el transfer del aeropuerto coincidimos con dos chicos que vuelan también a Canaima. Nos cuentan que anoche cenaron por la zona del hotel y les costó 100 USD 🤯.
Ya en el aeropuerto nos dicen en el check-in de Conviasa que nuestro vuelo sigue siendo a las 13:00. Que si tenemos dudas preguntemos en el mostrador de la compañía. Para allí voy; me hace ponerle el audio donde Chipi nos dice que han cambiado la hora, y nos hace esperar. Tras un buen rato esperando, 5 minutos antes de que cierre el mostrador de facturación, nos dice que corramos y la sigamos; nos lleva al mostrador y nos dice que nuestro vuelo es efectivamente a las 8:00.
En fin, segundo aviso de la pésima gestión del aeropuerto tras el control de entrada. Facturo mi mochila porque no se pueden pasar cortauñas o tijeritas, pero sí dejan subir botellas de ron a cabina. Hay buenas vistas desde el avión y ya poco antes del aterrizaje se ven tepuyes, ¡qué paisaje tan precioso!

Bienvenida en la laguna de Canaima
Está Chipi para recibirnos y nos presenta a Henry, que será nuestro guía hoy. Vamos hacia el campamento; nos explican que comeremos en el Wey Tupu pero dormiremos en el Wara. Nos cambiamos de ropa y vamos a la playa de la laguna de Canaima, desde donde se ven varias cascadas. Es todo precioso, con muchísima cantidad de agua.
Nos bañamos hasta la hora de la comida; el agua de la laguna parece vino tinto. La comida es sencilla y no muy abundante: un plato con carne, arroz y ensalada de col, sin postre. Volvemos a echar una siesta con el aire acondicionado de la habitación. Aunque nos cuesta un poco, nos levantamos para la primera excursión. Son las 14:15 y Henry nos lleva hasta una curiara, las canoas de aquí.

Los saltos de agua de la laguna de Canaima
No tardamos en llegar al salto Sapo, al otro lado de la laguna de Canaima. El trayecto es espectacular, acercándonos a varios torrentes y cascadas que rompen con fuerza en la laguna. El salto Sapo es una barbaridad; andamos por detrás de la cascada y el agua cae con una fuerza increíble. Llegamos a otro salto de agua cercano, el salto Sapito, al que dice ya no va mucha gente pero también es muy bonito.
Subimos para ver el salto Sapito desde arriba, volvemos a bajar, cruzamos de nuevo por detrás de la cascada hasta el salto Hacha. Si el color del agua en la laguna es rojo kalimotxo, aquí parece cerveza. Seguimos caminando hasta el salto Ucaima, que también cruzamos por detrás y subimos a verlo desde arriba. Una pasada de día, de lugar y de todo.
La cena también es sencilla y escasa: la misma ensalada de col, arroz y filete de cerdo, pero muy rico. Tras la cena vamos con Henry al partido de fútbol. Hoy hay partido de mujeres pemonas; hay mucho ambiente, un speaker… El pueblo pemón habita por todo Canaima y la Gran Sabana de Venezuela. Estamos un ratito compartiendo, probamos el ron y nos vamos a dormir.

Día 4: salimos hacia el Salto Ángel
Amanecemos emocionados por ir al Salto Ángel. Dejamos las cosas de valor con Chipi y mi mochila con lo que no vamos a necesitar en la habitación. Solo llevaremos lo necesario para dos noches en la mochila de Katz. Tras desayunar en el Wey Tupu nos pasan a buscar puntualmente a las 9:00. Vamos a buscar al resto del grupo… ¡al hotel donde hemos dormido! Son 3 venezolanos y una familia polaca con un niño de unos 7 años.
Nos llevan con el camión hasta arriba del salto Ucaima y nos explican el itinerario. Julio será nuestro guía estos días. Montamos en la curiara y nos toca sentarnos atrás del todo; genial ya que así tenemos una nevera portátil de respaldo. 25 minutos después, mientras los barqueros pasan unos rápidos poco profundos, nos bajamos. Cruzamos a pie la isla Orquídea con Julio. Es un paseo de 40 minutos hasta volver a subir a la curiara.
Después de otro rato navegando bajamos para un baño en una poza. Está guay porque cuando llegamos está petado de gente, pero se van rápido y nos quedamos solos un buen rato. A continuación toca un tramo largo de curiara, pero con estos paisajes de infarto se hace muy ameno. Todo es verde rodeado de tepuyes con cascadas brotando. Llama la atención que apenas se escuchan ni ven aves u otros animales.

Aparición salvaje del Salto Ángel
Al rato paramos a comer en una orilla. El menú que nos trae Julio consiste en un táper individual con una hamburguesa de pollo, una barrita de chocolate con cacahuetes y un par de caramelos. Continuamos remontando el río Churún y ahí está el Auyantepuy. El Salto Ángel aparece por sorpresa tras girar en uno de los meandros y te quedas flipado. Es inmenso, precioso, aunque toda la zona lo es.
Llegamos sobre las 15:00 al campamento, que tiene una vista privilegiada del salto. Dormiremos dos noches en hamacas sin más entretenimiento que mirar cómo cae el agua desde el Auyantepuy. Tenemos mucha suerte porque está despejado toda la tarde. Me pego un baño en el río con vistas al salto; estoy alucinando con estar acá. ¡Qué flipada!
Son las 19:30, hora de cenar. Roxy, de nuestro grupo, cumple años, así que además de arroz, pollo y ensalada tenemos torta. Le cantamos el cumpleaños feliz y a dormir, que mañana se espera día intenso… ¡Subiremos al Salto Ángel!

Día 5: la subida al Salto Ángel
La noche no ha sido tan mala como se podía esperar durmiendo en hamacas, aunque los baños ya están un poco sucios. El desayuno es en una mesa con vistas al Salto Ángel; hay alguna nube, se cubre a ratos, pero se vuelve a despejar. Un lujazo. Aparte del desayuno normal hay domplinas, arepas de masa frita tipo churros. Me pongo chata y ya sobre las 8 montamos en la curiara para cruzar de orilla.
El primer tramo es de unos 40 minutos llaneando con alguna roca y raíces, luego empieza la subida. La subida hacia el Salto Ángel se hace dura por el calor, pero no es imposible para nada. ¡Que he podido subir yo! Cuando llegamos al primer mirador se ponen los pelos de punta. Aunque hay mala suerte y está cubierto, insistimos a Julio para esperar y tras más de media hora se despeja: una locura.
🥾 Consejos para la subida al Salto Ángel
- 🌤️ La visibilidad desde el mirador es impredecible: ten paciencia y espera a que se despeje. Nosotros esperamos más de media hora y mereció la pena totalmente.
- 👟 Calzado imprescindible: botas o zapatillas de trekking con buen agarre. El camino tiene raíces, barro y zonas resbaladizas.
- 🌡️ El calor es intenso en la subida: sal temprano (sobre las 8:00), lleva agua suficiente y ropa ligera que no te importe mojar.
- 🏊 La poza del Salto Ángel es el mejor premio: el agua fresca del río Kerepakupai-meru después de la subida es una delicia.
- 📸 Las nubes son habituales en temporada de lluvias: si puedes, organiza la visita en temporada seca (diciembre–abril) para más probabilidades de cielo despejado.

Baño en la poza del Salto Ángel
Toca seguir otros 15 minutos hasta la poza que forma el Salto Ángel con el agua del río Kerepakupai-meru. Se agradece el agua fresca. Hay algunos turistas más pero en breve nos quedamos solos. Por suerte, nuestros compañeros de grupo tampoco tienen prisa por bajar, y podemos disfrutar un buen rato. Al principio se había vuelto a nublar pero despeja de nuevo y gozamos de toda su majestuosidad a la luz del sol. No hay palabras. La vista con el Salto Ángel a la espalda también es preciosa: pura selva, alguna cascada y el tepuy de los 4 guardianes, llamado así por las cuatro rocas que lo coronan.
Nos hemos tomado todo el tiempo del mundo, ya que hoy también dormimos en el campamento frente al Salto Ángel. Lo habitual es una noche y prepararse para regresar a Canaima tras la subida al salto. De regreso paramos otros 10 minutos en el primer mirador y bajamos tranquilos. Llegamos al campamento sobre las 14:15 y comemos un plato de arroz con filete. El arroz no me sienta bien y el filete no me gusta; se lo doy a Katz y me como unas galletas saladas.

Segunda noche frente al Salto Ángel
Sobre las 16:30 hay tormenta eléctrica y empieza a llover un poco. Como el Salto Ángel se oculta me voy andando hacia un lado y otro del campamento. Voy viendo otros campamentos vacíos, semi-abandonados o en construcción, pero empieza a llover fuerte, así que me doy la vuelta.
La cena de hoy sí que es abundante: pollo «embarazado». En realidad es un juego de palabras y es pollo en vara, asado 😋, y ensalada de papas fría. Después de una sobremesa charlando con las venezolanas vamos a dormir a la hamaca. Menos mal que me traje camiseta térmica ya que por las noches se agradece un montón. Katz incluso se pone el chubasquero para dormir.

Día 6: regreso a Canaima
Noche de aguacero frente al Salto Ángel con truenos, relámpagos y mucha lluvia. Cuando despertamos el río ha crecido un montón pero al menos ha parado de llover. El desayuno de hoy en el campamento del Salto Ángel son arepas con huevos revueltos y queso. A las 8 montamos en la curiara rumbo a Canaima.
Con la crecida, la navegación de vuelta es más rápida. Volvemos a bajar y cruzar andando la isla Orquídea. Este tramo está precioso con la luz y los tepuyes de frente. Tomamos un desvío antes de llegar a Canaima y hacemos una parada para ir al Pozo Azul. Se llega con un sencillo paseo de una media hora pero muy fácil: un camino llano sin rocas ni raíces. El Pozo Azul viene bien para refrescarse aunque tampoco es espectacular. Lo mejor es que vamos con Julio a la parte de arriba donde nos enseña unos petroglifos de los primeros pemones.
Ya en Canaima, Chipi nos tiene preparada la comida: arroz con pescado. Volvemos a nuestra habitación con las cosas y pasamos la tarde paseando por el pueblo. Había leído que en el resort Waku Lodge tenían un tapir de mascota. Nos acercamos hasta el resort pero como está libre no andaba en ese momento por allí. Volvemos al Wey Tupuy para la última cena: arroz con guiso de carne y lentejas verdes. A dormir.

Día 7: empieza el viaje por Venezuela
Desayunamos pancakes. Aunque Chipi ha venido a por mi mochila para facturar a primera hora, nos toca facturar de nuevo al llegar al aeródromo. Es curioso que no ha habido problema a la ida pero para la vuelta no dejan embarcar más de 5 kg y toca facturar la mochila de Katz. Como en Caracas vamos a la estación de autobús La Bandera a pillar un bus a nuestro siguiente destino, Henry nos manda un collar de regalo para un familiar en Caracas. Nos despedimos de nuestros guías pemones y despegamos hacia Caracas.
Tras aterrizar vamos a por las mochilas pero no hay pantallas que indiquen por qué cinta saldrán. Hay que ser adivino o ir preguntando al personal. Conseguimos las mochilas y nos vamos con Edward para el centro en Ridery, una app de taxis. Edward es un chico francés con el que hemos compartido ratos agradables en Canaima y nos invita a su parte del trayecto.

Terminal de La Bandera en Caracas
Nos despedimos y continuamos hasta la estación de La Bandera. Preguntamos por los buses hasta Mantecal y nos indican que hay uno diario a las 17:00. Compramos boletos por 31 USD cada uno y bajamos a comer. Queríamos probar los perritos calientes que aquí llaman perros, a secas. Dos perros completos por 5 dólares por persona. Además de la salchicha lleva papas fritas paja, maíz, ensalada y hay varias salsas para elegir. El puesto de perros se llama Q Divino y están muy ricos.
Katz se queda con algo de hambre y se compra un tequeño por 1 USD. Es un pan relleno de queso. Vienen a buscar el collar que hemos traído de Canaima. Escuchamos el Athletic 3–IF Elfsborg 0 y la espera se hace algo más amena hasta las 17:00 que sale el bus. El problema es que se retrasa y hasta más tarde de las 19 no sale. Al menos es bastante cómodo y los asientos se reclinan una barbaridad. La parte mala: el frío helador, porque tienen el aire acondicionado a topísimo.

Día 8: llegada a Mantecal
Llegamos a Mantecal sin contratiempos sobre las 7 de la mañana. Nada más bajar conocemos a Franklin, un taxista que nos ofrece sus servicios. Nos cae muy bien así que nos guardamos su número para ir al Hato El Cedral. Los hatos son haciendas con grandes terrenos que fueron expropiados durante la revolución de Chávez. En Los Llanos, la zona en la que estamos, hay gran biodiversidad y desde los hatos organizan safaris en busca de felinos, roedores, aves o reptiles, entre otros.
Nos vamos a buscar hotel y, tras patear Mantecal entero, nos quedamos en Llano Largo por 10 USD la noche. Nos recomiendan ir a comer a Doña Brígida. Pedimos un plato grande para compartir con sopa, ensalada de col, cochino, arroz y patacones. Todo por 7 USD. El pueblo es muy tranquilo y no hay mucho que hacer, así que regresamos al aire acondicionado del hotel.
Para cenar vamos al bar Valero, sitio de hamburguesas y perros. Pedimos una hamburguesa y dos perros, todo por 6 USD, pero están bastante flojos. Los de la terminal La Bandera nos han gustado más. Volvemos rápido a la habitación porque hay muchísimos mosquitos y cantidad de insectos.
🏨 Mantecal como base para el safari en Los Llanos
- 🚕 Franklin el taxista es muy recomendable: lo encontramos nada más bajar del bus. Puntual, simpático y conoce perfectamente el Hato El Cedral. Puedes encontrar sus datos en nuestra página de contactos útiles en Venezuela.
- 🏠 El hotel Llano Largo sale a 10 USD la noche: sin lujos pero limpio y con aire acondicionado. Es lo más económico del pueblo.
- 🍽️ Doña Brígida es el mejor restaurante de Mantecal: plato completo con sopa, carne, arroz y patacones por 7 USD. Delicioso y abundante.
- 🦟 Lleva repelente de mosquitos potente: al anochecer la cantidad de insectos es considerable. Imprescindible.

Día 9: safari por el llano venezolano
Madrugamos para ir al Hato El Cedral y a las 6 estamos fuera. La panadería abre a y cuarto y podemos comprar marmoleadas. Las marmoleadas son bollos de pan dulce, a 10 por 1 USD. Compartimos con Franklin, nuestro taxista en Mantecal. El amanecer mientras vamos en el coche es espectacular.
En la entrada nos están esperando Francisco y Héctor, empleados del hato. Quedamos con Franklin para que nos recoja por la noche y vamos para la hacienda del Hato El Cedral. En este trayecto de 6 km vemos un montón de capibaras y aves diferentes. Aquí llaman chigüires a las capibaras. Llegamos a la zona del hato donde tienen las habitaciones, restaurante y demás. Nuestro guía Víctor «Musiu» se presenta y nos ofrecen café antes de empezar el paseo matutino a las 8:00.

Empieza el safari venezolano en Los Llanos
Comenzamos el safari venezolano en camión con Víctor y José, el conductor. Los paisajes son una barbaridad: miles y miles de aves. Está plagado de chigüires, caimanes y cocodrilos. Vemos de lejos a 2 osos palmeros u hormigueros. Hacemos una parada para pescar pirañas, pero las devolvemos al río. Impresiona mucho ver las dentelladas que pegan. Obviamente es todo plano en Los Llanos: extensiones de campo donde no ves el final, todo muy verde con miles de pájaros.
Nos sentimos como el equipo de Félix Rodríguez de la Fuente en El hombre y la tierra. No en vano se grabó aquí la mítica primera temporada de su serie documental. Al regreso son las 12:30 y nos dan la comida. Un plato criollo con judías, arroz, huevo, carne mechada y plátano frito; todo muy sabroso. Podemos usar las instalaciones hasta el siguiente safari.

Delfines de agua dulce en Los Llanos
Descansamos en las hamacas a la sombra junto a la piscina. Un lujazo. A las 16 nos llevan a una zona donde crían cocodrilos y caimanes para repoblar. Tienen dos para poder ver de cerca y tocar, aunque no nos hace mucha gracia la verdad. A las 16:30 empezaremos el segundo safari, esta vez en barca. Objetivo: buscar anacondas, ya que por la mañana no hubo suerte.
El safari en barca es muy agradable, aunque la hora que dura se hace corta. Seguimos sin ver anacondas, pero tenemos la suerte de ver una tonina, el delfín de agua dulce. De regreso a las instalaciones tenemos que esperar un poco para la cena. Sacan verduras al vapor con chuleta de cerdo con sabor a barbacoa y queso del propio hato; está rico. Aunque es salado y se echa en falta pan para acompañarlo.
Franklin nos está esperando puntual en la puerta y nos lleva de vuelta a Mantecal. Junto a nuestro hotel tienen cine de verano en pantalla gigante. Es un cortometraje de Gerardo Governeur, rodado en Mantecal, que se llama Todo por ella. Pero estamos cansados y nos vamos a dormir directos.
🐆 ¿Quieres saber qué animales vimos en Los Llanos?
- Tenemos un post completo con todos los animales del llano venezolano: anacondas, osos palmeros, toninas, caimanes, pirañas, chigüires y mucho más. No te lo pierdas: Safari venezolano: animales de Los Llanos.

Día 10: de paseo por Mantecal
Hoy nos lo tomamos como día de descanso. Mantecal es perfecto para eso porque es tranquilo y no hay mucho que hacer. Compramos desayuno en Tulipán, nuestra panadería favorita. Buscamos un sitio que nos hagan cachapa para comer, por recomendación de Víctor. Una señora con un pequeño puesto de comida se ofrece a prepararla por 5 dólares. Es una arepa gigante de maíz con cochino frito y, aunque iba con expectativas bajas, está muy rica.
Entre volver al hotel, siesta, salir a pasear y comer un trozo de tarta se nos pasa la tarde. Nos hemos entretenido con un desfile militar organizado por el gobierno de Maduro por ser primero de diciembre. El desfile incluye música y baile tradicional llanero al final, a cargo de dos niños llaneros. Un policía curioso nos pregunta por la cámara de fotos y dice si estamos tomando vídeos porque somos youtubers. Le explicamos que somos turistas y nos gusta compartirlo, y tampoco le da mayor importancia.
Hemos fichado el restaurante La Esquina del Coleador para cenar, pero está cerrado. Se ha ido la luz en todo Mantecal y acabamos comprando una hamburguesa en un puesto callejero por 3 dólares. El hombre del puesto cocina con un motorcillo mientras un compañero le alumbra con el móvil. En realidad son 3, pero el tercero creo que es para apoyarle moralmente porque ni se ha movido de la silla. El puesto tiene mucha clientela y, tras esperar nuestro turno, cenamos y nos vamos a dormir.

Día 11: tres safaris en un día
Habíamos avisado al hato de que hoy regresábamos por la mañana. Además, Katz les mandó varios mensajes durante el día para recordárselo. Queremos hacer el safari del amanecer y Franklin está puntual a las 4:30 para recogernos. A las 5 estamos en la entrada del hato pero el guarda de la puerta no sabe de nuestra llegada. Llama a la hacienda pero no consigue que le cojan el teléfono. Toca esperar, y esperar, y esperar. A las 6:30 llega un empleado que entra a trabajar ahora y les dará el aviso.
Casi a las 7 nos vienen a buscar pero ya es tarde para hacer el safari terrestre del amanecer; el sol ha salido hace rato ya. Lisandro, el manager del Hato El Cedral, nos pide disculpas y nos ofrece un descuento por la molestia. Hacemos ahora una salida a caballo, por la tarde otra en lancha y luego un terrestre nocturno. 3 safaris en un día suena muy bien.

Safari a caballo por el Hato El Cedral
Primero nos enseñan a ordeñar una vaca y después vamos a los caballos. Los caballos se llaman «Negro borracho» y «Leoncito». Nos guían «El Maestro» y Matías, un chaval de 16 años. Ver el hato desde el caballo es una pasada, pero lo mejor viene después. Nos metemos en los humedales con los caballos con el agua hasta las rodillas, sabiendo que hay caimanes, cocodrilos, pirañas y anacondas. Después de un rato por el agua salimos al llano seco y pronto localizan un oso palmero. Está lejos pero nos acercamos y empiezan a correr al animal. Durante un rato lo tenemos muy muy cerca. Es precioso y gigante. Cuando le dejan ir localizo un mochuelo de hoyo. Estamos emocionados por la cantidad de animales que se pueden ver en Los Llanos.
Regresamos y tras la comida nos tiramos en las hamacas hasta la hora de la lancha. Están esperando a un grupo pero se retrasa tanto que salimos solos. Son las 17:15 y ya atardece. Estos paisajes no dejan de sorprender; qué cantidad de aves y qué preciosidad. Con la lancha nos acercamos a un cocodrilo al que suelen alimentar y se nos pone a un palmo de distancia. También alimentan a un gavilán que agarra los pedazos de carne al vuelo. Aunque les dijimos que no hacía falta que los alimente lo hacen igualmente, y es espectacular.

Safari nocturno en busca de jaguares
Volvemos para otra cena sabrosa; la cocina del hato es buenísima. Para el safari nocturno ya ha llegado el grupo y compartimos camión con voluntarios de la Cruz Roja que están haciendo un curso. Nos colocamos de pie junto a Víctor en lo alto del camión, sobre la cabina. Víctor va iluminando con un foco en busca de felinos, pero no tenemos mucha suerte.
Al menos vemos chigüires, una zarigüeya o rabipelado y una tortuga. Ya de regreso vemos un zorro cruzar a lo lejos y unos ojos muy distantes que parecen de un felino. Víctor está convencido de que son de gato grande, pero no sabe si ocelote o jaguar. Los ojos apenas se mueven y desistimos en la espera. Ya de vuelta, Franklin nos espera y, como mañana regresamos para el amanecer, quedamos con él dentro de apenas 4 horas en el hotel.

Día 12: el día de la anaconda
Esperemos que no se olviden de nosotros como ayer. Hemos dormido poco más de 3 horas pero tenemos ganas de hacer el safari del amanecer. Llegamos sin contratiempos y hoy nos toca compartir camión con un grupo de 6 polacos y sus tres guías. Nosotros nos subimos de nuevo a la parte alta del camión con Ángel «Maracucho», nuestro guía de hoy.
Los paisajes es que de verdad son de película. No hay más belleza que el llano. Maracucho divisa un oso hormiguero a lo lejos y sale corriendo para dirigirlo hacia nosotros. Bajamos del camión y nos pasa al lado. Este animal es muy especial; le llaman también oso palmero por la cola que tiene en forma de palma. Repetimos el recorrido del primer día pero hoy con parada de picnic. A los polacos les sacan un aperitivo así que para nosotros también hay.A los polacos les sacan un aperitivo así que para nosotros también hay.
Ya de regreso, a 15 min de las instalaciones, se bajan tanto Maracucho como el conductor y el copiloto y se meten en un humedal en busca de la anaconda. Les cuesta un poco pero la encuentran, aunque se revuelve y no consiguen sacarla del agua. Lo siguen intentando pero no hay manera, así que regresamos al hato para comer.

Volvemos a por la anaconda
Cuando vamos para el comedor veo que ellos regresan al camión. Se lo digo a Katz y nos apuntamos con ellos a la búsqueda de la anaconda. Esta vez también va Matías, el chaval llanero. Regresamos al mismo sitio y formando una línea van picando el humedal con palos para sentir la anaconda. No tardan en encontrarla y entre varios la consiguen sacar por la cola. ¡Menudo bicho! Y eso que no es de las más grandes; es de tamaño medio.
Montan la anaconda en el camión para llevarla al hato y que los polacos la vean. Cuando nos ven salir del camión con ella se quedan flipados. Nosotros entramos al restaurante y preguntamos si ha sobrado algo de comida. Nos han guardado nuestros platos así que genial; el personal del comedor y cocina son los mejores. Devoramos los platos y a las hamacas a echar siesta.

Fin del safari venezolano en Los Llanos
Nos ofrecen hacer el último tour a caballo para ver el atardecer en el llano, pero mi caballo tiene más ganas que yo de volver al hato y cuesta controlarlo. Llegamos justitos al atardecer, pero entre los mosquitos y el cansancio volvemos trotando al hato. Además tenemos cena especial. Aunque aún es 3 de diciembre, ya han decorado el restaurante de Navidad y cenaremos el plato navideño: pan de jamón y hallaca, cochino asado y ensalada de pollo (una ensaladilla rusa con pollo en lugar de atún). Delicioso todo.
Nos despedimos con mucha pena de todos ellos, pero felices de haber podido conocerles y super agradecidos. Han sido unos días geniales. Como cada día, Franklin no falla y de regreso nos dice que nos podría llevar a Barinas. Son 5 dólares más y una hora menos que en bus: 20 USD por persona. Decidimos ir con él, y así compartimos el trayecto juntos. Quedamos en que nos avise por la mañana cuando consiga dos pasajeros más y estaremos listos.

Día 13: de Mantecal a Barinas… y Mérida
Franklin nos avisa a las 7 de que ya tiene otros 2 pasajeros y vamos a esperarle junto a la panadería Tulipán. Compramos marmoleadas, pizza y un cachito. El cachito es un cuerno de pan relleno de jamón york y queso. Llega Franklin con los pasajeros, una señora con sus dos hijas. Katz les ofrece un poco de pizza y la devoran con gusto. Luego les ofrezco marmoleadas y así compartimos el trayecto hasta Barinas.
La señora me dice que no se quiere arrimar mucho a mí porque lleva los pantalones mojados. Tuvieron que cruzar un río para salir de su pueblo y llegar a Mantecal. Hacemos el viaje sin aire acondicionado y con tranquilidad, porque había tanta cola en la gasolinera que Franklin no ha podido llenar el tanque. Está complicado el tema de la gasolina ahora mismo en Venezuela.
En la frontera entre el estado de Apure y Barinas hay control militar. Nos hacen bajar del coche y entregar el pasaporte. Al ver nuestra nacionalidad, uno de los militares pregunta a Katz si es del Madrid o del Barça. Obviamente responde que es del Athletic; el poli dice que es del Madrid y pone el himno en el móvil. Justo hoy jugamos contra ellos y cuando nos vamos Katz le dice por la ventanilla que se acordará de nosotros esta noche… 🔮

De Barinas a Mérida por los Andes venezolanos
Ya en Barinas, Franklin nos lleva a un hotelito junto a la estación que está bien de precio. La chica es muy amable y nos enseña todo lo que podemos ver por Barinas, pero las zonas están tan alejadas que decidimos agarrar un bus seguido a Mérida. Nos despedimos de Franklin, compramos los boletos a 30 USD cada uno y emprendemos rumbo a Mérida.
Nos avisan que hasta puede haber nieve por el camino. Es difícil de creer con el calor que hace aquí, pero Mérida está en la cordillera andina y es más fresco. Por suerte no hay nieve ni hielo, porque menudas curvas y barrancos. El paisaje es de infarto, aunque yo voy mareada la primera parte. El viaje es muy bonito y ya cerca de Mérida el bus hace una parada en San Rafael de Mucuchíes. Se nota el fresco al bajar del bus. El pueblo es muy chulo y la zona recuerda mucho a Asturias, tanto por el paisaje andino como por el estilo de construcción de las casas.

¡Bacalao! El Athletic gana al Real Madrid en Venezuela
El resto de la carretera no tiene tantas curvas y puedo disfrutar de la vista de los Andes venezolanos. Nos paran en Mérida en una zona de hoteles, pero no encontramos ninguno. Vamos caminando por la calle escuchando el Athletic – Real Madrid y cuando metemos el segundo gritamos: ¡Bacalao, bacalao! a los cuatro vientos. Algunos nos miran con una sonrisa y seguramente pensando que estamos locos. Y no se equivocan mucho 😁.
Agarramos una buseta al centro por 32 bolívares, el equivalente a medio dólar. El partido termina antes de llegar al centro: Athletic 2, Real Madrid 0, ambrosía. Caminamos por los alrededores de la zona turística de Mérida buscando hotel y nos quedamos en el tercero. La Posada Mucurisá, con agua caliente, por 20 dólares la noche. Está muy céntrica, a menos de 10 minutos de las heroínas y el funicular. Vamos a comer aunque ya es la hora de la cena: 2 perros completos en un puesto callejero que nos recomienda Rafael, el chico de la posada. Cuestan a 3 dólares y son de los mejores del viaje.

Día 14: a casi 5.000 metros en Mérida
Hoy desayunamos a la romana, bueno, en una panadería que se llama Roma. Hacen pizzas pero pedimos una dona (donut), otro dulce de aquí, café y chocolate caliente. Hace aún más fresco de lo que esperábamos y más que va a hacer en Pico Espejo. Queremos subir en el teleférico más alto del mundo, que te lleva hasta Pico Espejo a 4.765 metros. Regresamos al hotel a por algo más de abrigo y vamos a la cola.
Ahí nos encontramos con Philippe, un francés que conocimos en Canaima. Lleva esperando desde las 9 y aunque nos abren a las 10:30, no empezamos a subir hasta las 12. Una pena, porque hasta las 11 estaba bastante despejado pero ya se está nublando. Para extranjeros solo venden boletos VIP a 40 dólares cada uno, el doble que el ticket normal. Al menos no hay que hacer fila, puedes usar los asientos del frente e incluye una consumición en una de las paradas.
🚡 Teleférico de Mérida: lo que necesitas saber
- 🎫 Los extranjeros solo pueden comprar boleto VIP: 40 USD por persona. El doble que el precio local, pero incluye acceso preferente y una consumición.
- ⏰ Llega temprano: el teleférico abre a las 10:30 pero la subida puede demorarse. Cuanto más tarde, más nubes en las cimas.
- 🧥 Lleva ropa de abrigo: en Pico Espejo (4.765 m) la temperatura puede bajar de 0 °C incluso en verano. Un día puede haber 30 °C en Mérida y nieve arriba.
- 🌤️ La visibilidad no está garantizada: si hay nubes en el pico, espera pacientemente. En nuestro caso esperamos más de hora y media sin suerte.
- 📍 La estación 2 ofrece las mejores vistas de Mérida desde abajo: aprovecha la bajada para parar en todas las estaciones.

El teleférico más largo del mundo en Mérida
Hay 4 paradas antes de Pico Espejo, pero te hacen subir directo y ya luego de bajada puedes parar lo que quieras en cada una. También fue el primer sistema teleférico de más de 12 kilómetros, 12,5 en concreto. Estamos arriba como hora y media esperando a ver si se despeja el pico, pero no hay forma. Katz se toma un chocolate antes de empezar a bajar. Las paradas 4 y 3 también están con bastantes nubes así que bajamos hasta la 3.
Aquí se junta un grupo de estudiantes de Mérida ávidos de preguntas sobre nuestro país y nuestra opinión sobre el suyo. Pasamos un buen rato charlando con los chavales y descendemos hasta la segunda parada. En la cabina se sienta al lado un chico que se llama Óscar. Es muy simpático y lleva una sudadera de Maduro. Katz le pregunta si se pueden comprar; le dice que no, que se las dieron al hacer campaña en las últimas y polémicas elecciones. Aún así le pregunta al jefe del grupo si nos puede conseguir una, pero no es posible.
En la estación 2 está despejado y ya se ve Mérida al completo. Yo me pido un vino de moras de acá, pero no me va mucho, demasiado dulce. Una vez abajo vamos a nuestro puesto de perros de confianza pero aún no han abierto. Hacemos un poco de tiempo y nos metemos una buena salchipapada para cenar. Volvemos rodando a la posada y a descansar hasta mañana.

Día 15: colibrís en la mano
Desayunamos y vamos a ver un poco el casco y la catedral de Mérida. También aprovechamos a mirar algunas tiendas del Mercado Principal de Mérida. Vemos que la camiseta del equipo de la ciudad, el Estudiantes de Mérida, es rojiblanca y a rayas. Damos una vuelta por el mercado viendo la artesanía y los puestos de souvenires. Fichamos alguna cosa para comprar antes de irnos y llamamos al chico de Yummy Rides. Hacemos el trayecto hasta la Casa del Colibrí: una reserva privada donde se encargan de la conservación de este precioso animal. Nos dan una charla sobre las diferentes especies que hay aquí, algunas de ellas únicas y endémicas del lugar, y después viene lo bueno.
Con un preparado de agua y azúcar en un pequeño recipiente con forma de flor, nos enseñan cómo dar de comer a los colibrís. El colibrí vive libre en este bosque pero tiene este sustento extra que favorece su reproducción y supervivencia. Es increíble cómo llegan, beben y se van. Algunos de ellos se posan en la mano para beber el néctar. Es superemocionante.
Estamos un buen rato alimentando colibrís pero ya es hora de comer nosotros también, así que regresamos a Mérida. Volvemos a nuestro puesto callejero favorito y regresamos al hotel para hacer los planes de mañana. Hemos decidido visitar la montaña andina e iremos a la zona «asturiana» por la que pasamos con el autobús.

Estudiantes de Mérida y Athletic Club de Bilbao: una historia rojiblanca
Buscando información antes de dormir, encontramos el porqué de los colores rojiblancos en la camiseta del Estudiantes de Mérida de Venezuela. El club Estudiantes de Mérida se fundó en 1971; su secretario general era vasco y otros miembros de la organización tenían origen euskaldun. Además la mayoría estudiaron en el colegio San José, dirigido por jesuitas vascos. En su primer partido, que ganó 2 a 1 al Deportivo Portugués de Caracas, vistieron una réplica de la camiseta del Athletic Club de Bilbao. Es por eso que el Estudiantes de Mérida y el Athletic Club de Bilbao guardan una estrecha relación, algo que reconoció el Athletic durante los actos de celebración de las Bodas de Oro del club meridense, conocido como el decano del fútbol en Venezuela.

Día 16: el páramo, los Andes de Venezuela
Hoy desayunamos en la pastelería Diego’s Café. Tienen tantas cosas que se nos va la olla al pedir… dos trozos de tarta, una palmera, un alfajor y un hojaldre con merengue, con cola cao y café. Todo 17 dólares. La palmera y el alfajor se vienen con nosotros para el desayuno de mañana, no podemos con ellos. Ayer encontramos una posada por Google Maps en el páramo andino y la apalabramos para dos noches.
Cogemos las mochilas y vamos andando a la terminal de buses. Hay menos de una hora caminando y así vemos otra parte de Mérida, menos turística. Paramos de camino en el Mercado Principal de Mérida; Katz compra un par de gorras para su aita por 15 dólares y yo una muñeca andina para Leize, nuestra sobrina, por 3.

La Posada Mi Cielo en el páramo andino
Según llegamos sale una buseta hacia el páramo pero Katz tiene que ir corriendo a pagar las tasas de salida de la terminal. Son 20 bolívares por persona. El boleto hasta Apartaderos cuesta 5 dólares por persona. La Posada Mi Cielo, a donde vamos, está en El Pedregal, justo al lado de Apartaderos. Katz avisa al señor Jesús, el propietario, y salimos. Tarda más de dos horas, más de lo que pensábamos.
El señor Jesús está esperándonos en la puerta. Nos enseña la casa, que es preciosa y está bien cuidada, y nos da a elegir habitación. El baño es rarísimo, ya que hay que pasar la ducha para llegar al lavabo. La verdad es que es muy similar a una casa rural de aquí y el paisaje que la rodea es hermoso. Pasamos un rato de amena charla con Jesús y unas niñas del pueblo y vamos a comer.
Yo me encuentro un poco mareada por las carreteras sinuosas y Katz por la altura. Estamos a más de 3.500 metros. Bajamos andando a San Rafael de Mucuchíes y comemos en el restaurante en el que paró el bus el otro día. Katz pide una cachapa con cochino frito. Aunque no tengo mucha hambre acabo comiendo más de lo que pensaba y se me pasa el malestar. Nos vamos a echar la siesta y cenamos unos huevos con patatas en casa con Jesús. Sobremesa al calor de la chimenea y a dormir.

Día 17: de visita por las montañas del páramo andino
Jesús hace de todo: cocina y hace de guía además de anfitrión. Desayunamos huevos revueltos con cebolla y tomate, queso rallado y arepa. Montamos en el coche y Jesús nos lleva a la laguna de Mucubají. La entrada cuesta 60 bolívares por coche. Damos un paseo por la laguna hasta una pequeña cascada. La caminata es de hora y media pero con poca subida, rodeados por las montañas, caballos y vegetación andina. Las plantas del páramo parecen de fieltro. Tomamos un café, vemos el centro de interpretación de la fauna y flora de la zona y de nuevo al coche.
Ya estamos a más de 3.600 metros y se nota: el termómetro del coche marca 3 grados y medio. Llegamos hasta el Refugio del Cóndor, situado entre el Pico Águila y el Domo de Mifafí. Aquí hay un cóndor enjaulado desde hace 35 años. Continuamos en coche hasta el mirador del Pico El Águila donde degustamos unas fresas con crema por cortesía del señor Jesús. Aunque no es lo mío las pruebo porque es lo típico de la zona, y para mi sorpresa me gustan mucho.
| Lugar | Altitud | Destacado |
|---|---|---|
| Apartaderos / El Pedregal | ~3.500 m | Base del páramo. Posada Mi Cielo. Pueblo de San Rafael de Mucuchíes |
| Laguna de Mucubají | ~3.600 m | Caminata de hora y media. Cascada. Centro de interpretación fauna/flora |
| Refugio del Cóndor | ~4.000 m | Cóndor en cautividad. Entre Pico Águila y Domo de Mifafí |
| Mirador Pico El Águila | ~4.118 m | Uno de los pasos más altos de Venezuela. Fresas con crema típicas |
| Pico Espejo (teleférico) | 4.765 m | El teleférico más alto del mundo. Solo accesible desde Mérida ciudad |

Cena, bailes y Chávez en el páramo
De regreso paramos a comprar embutido; a Katz se le cae el móvil y la pantalla se revienta. Va a pantalla por viaje. Sobre las 14:30 ya estamos en casa y Jesús nos saca lomo y queso ahumado de aperitivo. Menudo lujazo tomarnos el aperitivo al sol, aunque el viento viene que corta. Hoy nos cocina espaguetis con salsa de tomate casera recién hecha y queso rallado. Katz además se come un filete.
Pasamos una tarde muy interesante charlando de política y de la vida en general. Jesús nos cuenta que Chávez, antes de ser presidente, durmió en la habitación en la que nos quedamos, allá por 1997. Parece ser que aquí tuvieron lugar algunas reuniones que precedieron a la toma de poder en 1999. Luego se suman las niñas del barrio y la pasamos hablando y bailando antes de subir a descansar.
Cenamos unos sabrosos filetes con patatas y cebolla. Jesús tenía pensado hacernos otra cosa, pero un perro se robó los 10 panes que había comprado para ello. Nos vamos pronto a dormir que el termómetro marca 7 grados aún con la chimenea encendida.

Día 18: perro nevado, Mucuchíes y móvil roto
Para las 7:30 estamos ya preparados. Desayunamos una arepa con un par de huevos y dos trozos de queso frito para cada uno. Jesús nos lleva hasta Mérida, pero aprovechamos el camino para hacer más turismo. Paramos en la Capilla de Piedra de San Rafael de Mucuchíes y en el Monumento al Perro Nevado, una escultura dedicada a la mascota mártir de Simón Bolívar. Un hacendado merideño regaló a El Libertador este perro de raza Mucuchíes en 1813. Antes de llegar a Mérida tomamos un café y un pastelito de champiñones en el restaurante Carmen Rosa. Dos cafés, un chocolate, 7 pastelitos y un bote de salsa: 7 dólares.
Las historias con Jesús no tienen fin, y nos cuenta que donde está ubicada su posada había un pequeño cafetín. Ahí paró Simón Bolívar a tomar café cuando andaba de marcha por el páramo. No recuerdo exactamente, pero creo que pagamos por todo menos de 100 dólares: alojamiento, comidas, cenas e interesantes charlas. Aunque empezaba la temporada de Navidad nos hizo un precio especial porque le llamamos sin antelación y le pillamos de casualidad en la posada.
Ya en Mérida nos deja junto a un centro comercial para reparar el teléfono de Katz. Nos despedimos con una gratitud inmensa y afortunados de poder haber compartido estos días con él. Dejamos el teléfono reparando y volvemos al hotel del otro día a ver si nos dejan una habitación económica hasta que salga el autobús a las 19:00. Por 10 dólares tenemos la habitación para descansar y ducharnos.

Papi Pollo Broaster y bus a Maracaibo
Volvemos a la tienda de reparaciones pero aún no está listo. Entramos en Papi Pollo Broaster, un restaurante de comida rápida de pollo frito. Pedimos una pieza de pollo cada uno con papas y ensalada. Tardan tanto en servirnos que al terminar de comer ya casi está reparado el móvil. Ducha y descanso hasta que Katz se da cuenta de que el teléfono no le carga. Katz vuelve solo a la tienda y como a las 5 aún no ha llegado salgo del hotel con las dos mochilas hacia la tienda.
Justo me encuentro a Katz que ya tiene el teléfono: 70 dólares de reparación. Pillamos buseta a la terminal por 32 bolívares. Aprovechamos para cenar una hamburguesa y salchipapas a compartir, además de dos cervezas nacionales para probar. Muy recomendable el Badú Resto Bar de la terminal de pasajeros de Mérida. A las 19 y poco sale el bus bastante puntual. Se supone que llegaremos sobre las 6 de la mañana a Maracaibo.

Día 19: de los relámpagos a Coro
Venimos a la ciudad de Maracaibo con intención de ver el Catatumbo. El Catatumbo es un fenómeno único que se da en este lago, en el que se concentra la mayor cantidad de rayos y relámpagos por minuto del planeta. Llegamos a las 7 a la terminal de Maracaibo tras pasar la noche en el bus-congelador y múltiples paradas en controles militares. Salimos de la nevera, preguntamos por el Catatumbo y la hemos cagado. El fenómeno de los rayos del Catatumbo se observa desde Ologá, al sur del lago Maracaibo, y nosotros hemos venido al norte.
⚠️ Error de planificación con el Catatumbo: el fenómeno de los relámpagos se observa desde Ologá, al sur del lago Maracaibo. Para llegar ahí hay que ir a Santa Bárbara del Zulia, a poco más de 2 horas de Mérida. Si vienes desde Mérida, no vayas a Maracaibo: es 8 horas más de bus en sentido contrario. Ve directamente a Santa Bárbara del Zulia.
Aprende de nuestro error y ahórrate 12 horas de bus innecesarias.
Para llegar a Ologá hay que ir a Santa Bárbara del Zulia, a poco más de dos horas de Mérida, y nosotros hemos viajado 12 horas hasta Maracaibo. No vamos a retroceder 8 horas en otro bus; estamos muy cansados y decidimos continuar en dirección a Caracas. Katz ha visto la ciudad de Coro que parece interesante. Coro es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está junto al Caribe y tiene dunas formadas con arenas del desierto del Sáhara.

El visado de Laos en Venezuela
La siguiente buseta de Maracaibo a Coro sale a las 7:40. Según el conductor, son 4 horas y media. Nos encontramos varios controles policiales hasta que en uno los militares nos piden que bajemos. Nos llevan a una garita y dicen que en el pasaporte de Katz falta el visado. Resulta que en el mío tengo la visa de Laos pero Katz ha renovado el pasaporte y no la tiene. ¿Qué tiene que ver Laos con Venezuela?
Pues el militar se pensaba que era el visado para entrar en Venezuela, pero no sabía que desde España no necesitamos visado para entrar en el país. Tras consultarlo con sus superiores verifica que todo es correcto y nos deja marchar, pero aún así parecía no tenerlas todas consigo 🤷🏽♀️.
Coro: la primera capital de Venezuela
Al final llegamos a Coro a las 14:15 tras más de 6 horas de trayecto. Hemos pasado muchísimo calor pero aquí está cayendo una buena tromba de agua. Para rápido y nos ponemos a buscar alojamiento. No tardamos en encontrar una posada por 20 dólares la noche. La Posada Tierra Latina está muy bien y nos recomiendan un restaurante cercano para comer. Vamos con hambre ya que solo hemos comido un trozo de bizcocho desde que salimos de Mérida.
El restaurante El Jampy tiene de todo, aunque la especialidad es comida rápida. Pedimos una promo de pizza familiar, con 8 tequeños y dos tarrinas pequeñas de ensalada. Todo, con un zumo natural y una dona de chocolate para el desayuno de mañana, no llega a 18 dólares. Las cantidades son muy generosas y la calidad está bien. Como diría Terminator: Volveremos. Pasamos la tarde vagueando y nos vamos pronto a dormir. Hemos apalabrado un tour por la ciudad en motocarro para mañana temprano.

Día 20: Coro, 500 años de la primera capital de Venezuela
Desayunamos las sobras de ayer y la dona. Henry, nuestro guía en Coro, nos espera puntual con el motocarro que él llama mototren. Primero vamos a las dunas, el desierto más importante de Venezuela. El Parque Nacional Los Médanos de Coro es mucho más grande de lo que esperaba. Hay un montón de dunas formadas con arena que llega desde el desierto del Sáhara. Ya hace bastante calor y cuesta caminar por ellas, pero el paisaje merece la pena.
A continuación vamos en mototren hasta la feria y vemos el ganado. Henry aprovecha para recoger leche fresca. Estos días se celebra la Expoferia Agropecuaria, en el parque ferial «Don Pablo Saher» de Coro, con ganaderos del estado. Además, durante el fin de semana habrá música, mangas de coleo y otros eventos. El coleo de toros o toros coleados es un deporte ecuestre de Venezuela que consiste en derribar a un toro agarrándolo por la cola la mayor cantidad de veces durante 4 minutos.
Antes de continuar la visita guiada, Katz se toma una cocada, una bebida fresca hecha de coco con leche condensada. Seguimos hacia la zona universitaria, inaugurada por Maduro en marzo con motivo de los 500 años de Coro. Terminamos en el casco histórico lleno de casas coloniales de colores muy bien conservadas. Justo se cumplen 500 años de Coro como primera capital de Venezuela, y tanto la ciudad como el puerto son Patrimonio de la Humanidad.

Conociendo Coro con Henry
Henry nos acerca a la terminal y decidimos quedarnos acá este par de días por no movernos más hasta Caracas. Reservamos los boletos de bus para la noche del jueves a las 21:30 por 20 dólares cada uno. Nos despedimos de Henry y pensamos ir a ver la playa. Nos dicen que ya no hay bus a la playa, así que lo dejamos para mañana. Volvemos al Jampy a comer. Yo pido una hamburguesa de pollo que viene con papas, 2 tequeños y 2 alitas de pollo. Katz pide una lasaña que trae pan de ajo y una ensaladita. Todo por 12 dólares, incluida una sopa de entrante. Salimos rodando porque las raciones son gigantes. Esta noche hay una larga procesión que pasa por Coro de madrugada y llega hasta el puerto, pero es tan tarde que caemos rendidos en la cama.

Día 21: casi Aruba y Curazao
Hasta las 21:30 no sale nuestro bus para Caracas así que aprovecharemos el día visitando las playas de Coro. En la terminal nos dicen que tampoco hoy tenemos posibilidad de agarrar buseta hacia Punto Fijo. Adícora y Punto Fijo son las dos poblaciones más grandes de la península de Paraguaná. Esta península, a 35 kilómetros de Coro, está frente a los paraísos caribeños de Aruba y Curazao, a 25 y 95 kilómetros respectivamente.
Como no queda más remedio vamos en taxi compartido, que lo llaman carrito por puesto. Cada trayecto en el carro sale a 5 dólares por puesto. Por suerte vamos con José Moreno, un taxista muy simpático con un Ford Grand Marquis LS del 99, un supercochazo clásico. El tiempo no acompaña, hace demasiado viento y Adícora parece un poblado turístico semi-abandonado. La actividad turística fundamental de Adícora es el windsurf pero ha caído mucho debido a la situación del país en los últimos tiempos. Apenas hay negocios abiertos y, tras dar un paseo por el pueblo y darnos un pequeño baño, decidimos regresar a Coro.
Volvemos a comer a nuestra cadena de comida rápida favorita, Jumpy. Por la tarde vamos con Henry y su hija a la zona de la feria y ya llega la hora de marchar. Nos alegramos de haber conocido una ciudad tan histórica como Coro. Ahora tocan unas cuantas horas de bus hasta Caracas.

Día 22: Caracas y el no regreso a Bilbao
El viaje ha sido cómodo, a pesar de que Katz ha tenido que poner las piernas sobre un bafle de más de un metro durante medio trayecto. Como por la noche hay menos controles y menos tráfico, llegamos en menos de 6 horas a Caracas, de nuevo a la terminal de La Bandera. Esta misma noche tenemos el vuelo, a las 20:20, así que decidimos coger un hotel para descansar del trayecto en bus y visitar un poco la capital de Venezuela.
Llegamos al Hotel Lima en la Avenida del Libertador por recomendación de un taxista de confianza; cuesta 35 dólares la noche. Carlos es taxista de toda la vida en Caracas y es muy ameno viajar con él. Descansamos un poco y quedamos con Carlos para que nos lleve hasta el Mausoleo del Libertador Simón Bolívar. Nos da consejos y, tras la visita guiada del mausoleo, nos vamos caminando hasta la Plaza Bolívar, centro neurálgico de Caracas.

Caminando por Caracas
Hemos quedado con Carlos más tarde para ir al aeropuerto y pasamos la mañana pateando Caracas. Vemos los edificios coloniales que rodean la plaza y entramos en la Casa Natal del Libertador junto a la plaza del Venezolano. La visita guiada es muy interesante y nos cuentan toda la historia de Simón Bolívar. Obviamente le decimos al guía que venimos de Bilbao, y que Simón Bolívar vivió un tiempo en nuestra ciudad.
Continuamos caminando por Caracas hasta la Plaza Diego Ibarra, vemos la Asamblea Nacional, comemos un par de cachapas pequeñas y regresamos al hotel. Carlos ya está esperando para ir al aeropuerto y llegamos poco antes de las 18. Nuestro vuelo es a las 20:20 y aquí empiezan los problemas…

⛔ ATENCIÓN: Lo que vas a leer a continuación es nuestra experiencia real con la aerolínea Estelar. Te recomendamos extrema precaución al contratar vuelos con ellos debido a su gestión del overbooking y la falta total de atención al cliente.
En viajes internacionales, contar con un buen seguro de viaje es la única red de seguridad real.
No podemos volar: la estafa de Estelar
Llegamos al mostrador a las 17:55 y nos dicen que ha cerrado el check-in, que no podemos volar. Seguimos preguntando y nos dicen que hay overbooking y que vendieron nuestros boletos. El tiempo pasa y estamos muy agobiados ante la impasividad del personal de Estelar, nuestra compañía aérea. Estamos que no nos lo creemos; a punto de llorar, pero solo nos dicen que no pueden hacer nada y que todos los vuelos están completos.
No damos crédito. El tiempo pasa y nos dicen que hemos llegado tarde y vuelven a decir que el check-in está cerrado. Vemos cómo a una familia sí le hacen el check-in, pero con nosotros no hay manera. Voy a la ventanilla de reclamaciones pero solo me ofrecen la posibilidad de reclamar a través de un QR. Mientras Katz sigue preguntando y preguntando: del mostrador de facturación a la ventanilla de Estelar, al militar que controla los pasaportes.
Estafados por Estelar: compramos nuevos vuelos de emergencia
Estamos desesperados y la responsable de Estelar nos dice que si expulsan a alguien del avión nos podrán meter. ¿Cómo? O sea, ¿sí nos pueden meter en el avión si inmigración baja a alguien? Es de locos. Tras 40 minutos de espera vuelve y dice que no han echado a nadie. No hay vuelos y casi todo está cerrado en el aeropuerto. Y lo peor de todo: el personal de Estelar ni siquiera contesta a nuestras preguntas ni nos ofrece alguna alternativa.
Había una opción poco fiable de comprar un vuelo al día siguiente hasta la frontera con Colombia, cruzar la frontera, agarrar un bus de más de 12 horas y llegar hasta Bogotá, del que había un vuelo el domingo. Esto ya costaba más de mil euros sumado a la incertidumbre de la situación. Tras mucho mirar, preguntar y pensar, decidimos comprar otros vuelos con Turkish, a Bilbao vía Estambul, al día siguiente, por 2.600 euros cada uno.
No nos lo podíamos creer, pero así fue. Eran las dos últimas plazas disponibles y no había más vuelos a ningún punto de Europa en los próximos días, por lo que resignados hicimos la compra. Fuimos al hotel del primer día del viaje a dormir, aún en shock.

Día 23: vuelvo sola a Bilbao
El nuevo vuelo era a las 14:40 y como madrugamos bastante bajamos a la zona de playa a desayunar. Nos habían recomendado «Las arepas de Margaret» junto a playa Los Niños, pero había tanta gente que fuimos al «Kiosco La Llanera». Un acierto total: arepas deliciosas. Regresamos al hotel, agarramos el transfer y llegamos al aeropuerto con 6 horas de antelación. Nos ponemos los primeros en la cola de facturación y piden voluntarios por overbooking en Turkish. Nos miramos y nos ofrecemos voluntarios, ya que dan 600 €, te ponen el hotel y sales en un vuelo al día siguiente.
Finalmente solo hay una plaza de overbooking así que se queda Katz. Aprovechamos para intentar reclamar lo de ayer pero no hay nadie de Estelar. En el puesto de asistencia al pasajero del aeropuerto de Maiquetía, en el que ayer me remitían al QR, le dicen a Katz que tendría que haber reclamado ayer. Les decimos que ya reclamamos ayer y nos ponen excusas y cara de que poco pueden hacer.
Por fin embarco hacia Estambul y Katz se queda un día más en Venezuela. Mi vuelo va sin contratiempos mientras Katz me va contando por WhatsApp cómo es el hotel y cómo va su día.

Día 24: el regreso de Katz
Al fin llego a Bilbao y Katz ya está embarcando en su vuelo. Al menos Turkish ha tenido el detalle de ponerme en primera clase en el vuelo de Estambul a Bilbao. Katz me cuenta que él no ha tenido tanta suerte. Ambos nos encontramos con athleticzales que quedaban en Estambul tras el último partido allí del Athletic en la Europa League.
Da pena pensar el dineral que nos hemos tenido que gastar después de estar intentando ahorrar durante todo el viaje. Un auténtico palazo el problema final con Estelar, pero ya estamos de vuelta, y no vamos a dejar que eso estropee uno de nuestros mejores viajes.

📍 Conclusión de nuestro viaje de tres semanas por Venezuela
Han sido tres semanas intensas recorriendo Venezuela por libre, un destino que nos ha sorprendido y cautivado a partes iguales. A pesar de los prejuicios externos, nos hemos encontrado con un país de una belleza natural abrumadora y, sobre todo, con una calidad humana excepcional.
Desde la fuerza imponente del Salto Ángel en Canaima hasta las dunas saharianas de Coro y los Andes de Mérida, cada etapa de esta ruta ha valido la pena. Viajar por el país requiere paciencia y adaptabilidad, pero la recompensa es descubrir uno de los rincones más auténticos de Sudamérica.
✅ Lo mejor del viaje
- Sentir de cerca la energía del Salto Ángel: la caída de agua más alta del mundo, desde la curiara y desde el mirador de la subida.
- Los safaris en el Hato El Cedral: anacondas, osos palmeros, delfines de agua dulce, caimanes y miles de aves del llano venezolano.
- El páramo andino de Mérida con el señor Jesús: la laguna de Mucubají, las fresas con crema en el Pico El Águila y las charlas junto a la chimenea.
- La hospitalidad de los venezolanos: Franklin, Henry, Víctor Musiu, Maracucho, Chipi y Julio han hecho este viaje inolvidable.
- Alimentar colibrís en la mano en la Casa del Ángel del Sol de Mérida.
❌ Lo peor del viaje
- La estafa de Estelar con el overbooking: quedarnos sin vuelo de regreso y tener que comprar 2 billetes de emergencia con Turkish por 2.600 € cada uno.
- Equivocarnos con el Catatumbo: viajamos 12 horas a Maracaibo cuando debíamos haber ido a Santa Bárbara del Zulia desde Mérida.
- El frío polar de los buses: el aire acondicionado a topísimo en todos los trayectos nocturnos. Lleva siempre una chaqueta a mano.
- Los precios de la zona del aeropuerto en La Guaira: un litro y medio de agua por 3 USD es una locura. Aléjate de esa zona para comer y comprar.
💰 Presupuesto real del viaje a Venezuela (22 días)
Viajar a Venezuela por libre durante tres semanas con vuelos internacionales, tours, safaris, teleférico y transportes internos nos costó 2.065 € por persona. Sin contar el extra de la estafa de Estelar (2.600 € adicionales por persona en vuelos de emergencia). La parte más cara es llegar a Canaima y el Hato El Cedral, que requieren tours cerrados. El resto del viaje (Mérida, Coro, buses) es muy económico.
| Concepto | Gasto por persona | Notas |
|---|---|---|
| Vuelos internacionales (Madrid–Caracas, ida y vuelta) | 480 € | Con Estelar. Recomendamos buscar alternativas más fiables |
| Vuelos internos (Caracas–Canaima–Caracas) | ~150 € | Con Conviasa. Imprescindible para Canaima |
| Alojamiento (22 noches) | ~300 € | Posadas y Airbnb. Media de 10–20 $ por noche |
| Comidas y cenas | ~200 € | Muy económico en restaurantes locales y puestos callejeros |
| Tour Canaima + Salto Ángel (3 noches) | ~350 € | Incluye guía, transporte, alojamiento y comidas |
| Safari en el Hato El Cedral (Los Llanos) | ~200 € | Incluye guías, comidas y 3 safaris en distintos horarios |
| Transportes internos (buses, taxis, busetas) | ~200 € | Buses entre ciudades: 20–31 $ por trayecto largo |
| Teleférico de Mérida + actividades | ~120 € | Ticket VIP solo para extranjeros: 40 $. Casa del Colibrí aparte |
| Entradas, souvenires y varios | ~65 € | Dunas de Coro, reparación móvil, mercados… |
| TOTAL (sin la estafa de Estelar) | 2.065 € | 22 días por Venezuela por libre desde España |
📽 Vídeo de nuestra ruta: tres semanas por Venezuela
¡Acompáñanos desde los tepuyes de Canaima hasta los Andes de Mérida y las dunas de Coro! En esta lista de reproducción te mostramos nuestra aventura por Venezuela por libre paso a paso.
