South luangwa al atrdecer Diario de viaje a Angola, Zambia y Botsuana por libre Ruta de 5 semanas

Diario de viaje a Angola, Zambia y Botsuana por libre: Ruta de 5 semanas 🌍

📅 Revisado y actualizado en 2026Comenzamos este diario de 5 semanas, mes y medio en el África austral por libre en Angola. Empezamos en las famosas cataratas de Kalandula, para luego seguir hacia el sur y agarrar el tren do Caminho de Ferro. Cruzamos la frontera a Zambia y visitamos el Parque Nacional de South Luangwa. De ahí cruzamos por el puente de Kazungula hacia Botsuana, donde atravesamos el delta del Okavango, desde Kasane hasta Maun en un safari en ruta.

Cansados de tanto autobús encontramos un vuelo a buen precio para ir a nuestro destino final en Sudáfrica, Ciudad del Cabo. Allí nos despedimos de esta parte del planeta entre pingüinos.

Viajamos del 8 de Noviembre al 14 de Diciembre de 2025, con climas húmedos y calurosos. Un poco de lluvia aquí y allá y mucho viento en Ciudad del Cabo. Nos hemos movido utilizando transportes públicos. Autobuses, taxis compartidos y privados, además de un vuelo interno. En un total de 35 días nos han ayudado a recorrer aproximadamente 7.000 km.

En este viaje por Angola, Zambia, Botsuana y Sudáfrica en la parte austral de África nos gastamos cada uno un total de 3354 euros, de los cuales 573,25 fueron en vuelos internacionales, 150 en el interno y el resto en buses y taxis, alojamiento, comida, compras, excursiones, safaris y demás.

SAFARI BARATO EN BOTSUANA vehiculo

🗺 Diario de viaje a Angola, Zambia, Botsuana y Ciudad del Cabo: mapa de nuestra ruta

Aquí te dejamos el mapa del mes y medio por el ÁFRICA AUSTRAL por libre con nuestra ruta por Angola, Zambia, Botsuana y Ciudad del Cabo que duró 35 días. Visitamos en primer lugar las cascadas de Kalandula en Angola y varios puntos en la ruta hasta la frontera con Zambia. Llegamos a Mfuwe para disfrutar de los animales salvajes y bajamos hacia Botsuana. Tras atravesar Chobe y el delta del Okavango cogimos un vuelo en Maun hasta Ciudad del Cabo en Sudáfrica. Pasamos 3 días visitando el cono sur de África y regresamos a Bilbao vía París.

Katz y Saioa junto a las vías del tren Caminho de Ferro de Benguela en la ruta de Lobito a Luena.

Esa es la ruta por Angola, Zambia, Botsuana y Ciudad del Cabo, y este es el DIARIO de un mes y pico en el ÁFRICA AUSTRAL por libre:

Día 1: Salimos de Bilbao al África Austral parte II

Salimos de Bilbao a Luanda con escala en París. Originalmente teníamos reserva con Air France para salir el día 8 de noviembre de 2025 por la noche y llegar a la capital de Angola la mañana del 9. Gracias a que miramos el estado de los vuelos un par de semanas antes vimos que nos habían cambiado el vuelo al 9 de noviembre por la mañana y llegar el mismo día por la noche a Luanda. No recibimos notificación alguna al respecto así que al loro.

Resulta que el nuevo vuelo del día 9 se retrasa y perdemos la conexión de París a Luanda por lo que tenemos que quedarnos más de 24 horas cerca del aeropuerto de París. Total, que entre una cosa y otra llegamos a Angola el Martes 11 de Noviembre de 2025 a las 8 y algo de la mañana. Dos días después de lo previsto originalmente.

Gráfico de la rRpara el inicio del viaje por Angola.

Aterrizando en Angola, por fin

Es temprano y ya hay 28⁰ que se notan con intensidad nada más bajar del avión. Hay bastante cola de inmigración y un solo baño que huele que apesta, sin papel higiénico. Por suerte terminamos bastante antes de lo que pensábamos, ya que vienen más policías a las garitas.

Cambiamos 20 eur en el aeropuerto para tener algo de efectivo y vamos a la oficina de Budget a pillar el coche. Uno de los chicos que nos atiende, Rafael, nos acompaña a un barrio cercano a conseguir tarjeta SIM con datos y cambiar dinero en el mercado negro. Nos cambian 300 eur en una peluquería de la zona de Mártires por 378.000 Kuanza (kz). Más de 50.000 kz de diferencia sobre el cambio oficial. La tarjeta SIM cuesta 1.000 kz y cada recarga de un giga 1.000 kz extra.

Estoy sudando la gota gorda porque no me he cambiado y tardamos más de lo esperado en todos los trámites. Nos dan un Suzuki Celerio, pero tenemos que darnos la vuelta porque los cristales están tintados y Katz dice que no ve nada. Demasiado reflejo desde el interior del coche que imposibilita ver los espejos. Sin problema nos cambian a otro con cristales normales y ponemos rumbo al Miradouro da Lua. Son 60 kms, a algo más de 1 hora del aeropuerto. Al salir del estacionamiento de la compañía de alquiler, nos metemos sin querer en el parking del aeropuerto y tenemos que pagar 600 kz, 50 centimazos así nada más empezar.

Katz posando junto a un enorme baobab milenario en la carretera que une el Miradouro da Lua con Luanda.

50 Aniversario de la independencia de Angola

Nos equivocamos de salida otra vez, y cuando vamos por la carretera correcta resulta cortada por un desfile de militares con tanques y otras armas por el 50 aniversario de la independencia de Angola. Pasamos junto a un tanque que impresiona, es enorme y tan horrible como cualquier arma.

Tenemos que recalcular nosotros mismos la ruta sin fiarnos del GPS para poder salir y pillar la carretera buena. Conseguido sin mucho problema, pero tensión en estos primeros momentos conduciendo. Hay que estar con mil ojos: coches, camiones, motos, carros, personas, niños, animales… todo eso sin dejar de mirar si hay algún boquete en la carretera.

La carretera va bordeando la costa, con un carril por sentido, y nos adelantan casi todos 😅. Llegamos al Miradouro da Lua, que cuesta 1.000 kz por persona. El Mirador de La Luna es un lugar popular de visita cerca de Luanda, con caprichosas formaciones en la roca y arenisca en una zona rodeada de baobabs. No se puede andar mucho sin desviarte a zonas no marcadas, pero está bonito. Justo antes de sacar el bocata me encuentro una moneda de 100 kz. Ya estoy contenta para comer los bocatas de París con vistas al mirador.

Vista panorámica de las formaciones rocosas de arenisca rojiza en el Miradouro da Lua, Luanda.

Del Miradouro da Lua a Luanda

Aunque la zona del parking y el Mirador de la Luna no son más que un viewpoint para ver las formaciones rocosas del lugar, hay senderos por los que se puede explorar «el parque». Hay humedad, hace mucho calor y decidimos dejar atrás el mirador e ir para el hotel. Siguiendo el GPS, entramos por unos barrios cuyas calles no están asfaltadas, todas de arena, barro, con agujeros y demás. Nuestro hotel está a las afueras de Luanda y hay que ir a paso tortuga.

Salimos de nuevo a la carretera principal en cuanto podemos para evitar estos caminos y no estropear el coche. En medio de una de estas barriadas está nuestro hotel Residencial Ru-B. No parece que tenga pinta de ser una zona de hoteles ni nada pero resulta ser una pasada. No han recibido nuestra reserva pero enseguida nos dicen que limpian una habitación y mientras podemos usar la piscina. Lo reservamos en Booking a 20 USD la noche con desayuno incluido. Está limpito, la habitación es grande y nueva. Pasamos el resto de la tarde de descanso. Por fin estamos en Angola.

Katz y Saioa frente al paisaje erosivo del Miradouro da Lua durante el primer día en Angola.

Día 2: Rumbo a Piedras Negras y Kalandula

Hemos dormido como 11 horas, genial. Bajamos al desayuno que incluye un té, huevo frito, jamón York, queso, chorizo y pan de molde integral tostado con mantequilla. A las 9 salimos con el coche rumbo a Piedras Negras.

Hay un parque nacional con animales cerca de Luanda, en Cabo Ledo. Es el Parque Nacional de Kissama. Son 5.000 kz por persona y 4.000 por coche. Si no llevas coche hay salidas guiadas a diferentes horas en 4×4 por 10.000 por persona desde el centro de interpretación. Dormir en el lodge de dentro son 60.000 kz por habitación doble con desayuno buffet.

Aunque que es muy barato en comparación con cualquier otro, confiamos en ver animales más adelante en el viaje así que ponemos rumbo a Piedras Negras y las Cataratas de Kalandula. La ciudad de Luanda es gigante, y aunque estamos en las afueras no se dejan de ver casas y chabolas de hojalata durante kilómetros. A medida que nos alejamos de la capital se ven más casas de adobe.

Señal de tráfico de advertencia por paso de elefantes en la carretera de Luanda hacia Calandula.

Conducir por Angola

La conducción por Angola es de locos, salen coches, motos, camiones, tuk-tuks y gente por todos lados. Los camiones van como locos, aunque un buen truco es ponerte detrás de alguno. Manteniendo una distancia prudencial vas más seguro y no caerás en los radares móviles.

Por si acaso paramos en una gasolinera y rellenamos el depósito. La carretera principal desde Luanda al desvío para Kalandula/Piedras Negras tiene boquetes enormes, tramos de gravilla o de arena. Conducir por el carril contrario y cambiar al tuyo poco antes de que se cruce el que viene de frente es lo normal. Hasta la intersección de Cacuso son poco más de 300km y más de 5 horas de conducción.

Por el camino se pueden comprar plátanos, sacos con mucua, que es el fruto del baobab, y otras frutas. También vimos gente que vendía roedores gigantes, ratas, cervatillos y otros animales colgados a pie de carretera. Lo llaman carne de caça o carne de zaza. Lo cazan en el monte y los venden a pie de carretera para mostrar su tamaño. Nosotros solo compramos 15 platanitos por 500 kz.

Vista desde el coche de una carretera con grandes baches y tramos de tierra en la ruta hacia las Cataratas de Kalandula.

Nos para la policía

Llenamos de nuevo el depósito y yo veo un camaleón en el arcén de la carretera. Como en otras partes de África se ve a bastante gente andando por la carretera, muchos de ellos descalzos. Cogemos a un par de enfermeros que esperaban al autobús y les llevamos a su destino. Al rato nos para la policía y empiezan a revisar los papeles del coche.

Después de un ratito nos dice que nos multa por no tener la ITV en regla. Llamamos al contacto de Budget y lo solucionan amistosamente por teléfono. El coche es nuevo y no necesitaba la ITV pero el poli decía que sí, y bueno, el caso es que nos dejan irnos sin multa.

Ya son las 4 de la tarde cuando llegamos a Cacuso y paramos a comer en el primer restaurante que vemos. Puedes poner en el plato todo lo que quieras y cuesta 3500 kz por plato. Hay espaguetis con verduras y pollo, pollo, patatas, carne, pescado… nada especial, pero suficiente para ir tirando. Acabamos dando la mitad del plato a un niño que está fuera, muy hecho polvo. Se ve que vive en la calle y además tiene problemas de movilidad y las manos atrofiadas.

ruta realizada por la provincia de Malanje a las Cataratas de Kalandula

Llegada a Kalandula

Cuando volvemos al coche está toda la chavalería que sale de la escuela pendiente de nosotros. Unos cuantos se paran e intentan interactuar, y hacemos lo que podemos con nuestro portuñol. Se nos ha hecho un poco tarde y decidimos pasar de Piedras Negras. Preferimos ir a dormir a Kalandula para madrugar e ir temprano a las cataratas. Ya se ve la cascada a lo lejos de camino. Son unos 45km más desde Cacuso a Kalandula. Por la carretera pillamos a un par de chicas que hacían auto stop. Ellas llaman a otras dos y esas dos a otras dos. Total que llevamos a 6 atrás hasta el pueblo.

Nos quedamos en el Hotel Numina por 30000 kz la noche con desayuno. Compramos botella de agua de litro a 200 kz. Damos un mini paseo por el pueblo y al volver al hotel nos encontramos con la pareja de gallegos que vimos ya en la oficina de alquiler de coches en Luanda. Son majísimos y echamos un buen rato hablando con ellos. Nos cuentan que han hecho una ruta con un chaval local por las cascadas, así que vamos a intentar hacer lo mismo mañana.

DIARIO Cinco semanas en el ÁFRICA AUSTRAL por libre Calandula

Día 3: Las Cataratas de Kalandula

Las cataratas de Kaladula son las segundas más importantes de África después de Victoria Falls. Tienen más de 4oo metros de largo, hasta 105 metros de caída en algunos puntos y queremos verlas de cerca. Coincidimos en el desayuno con la pareja gallega que van para Piedras Negras hoy. El desayuno no está mal, tortilla francesa con verduras, embutido, pan y un café recién hecho.

El guía de la pareja no puede venir pero viene otro chico. Aunque no habla inglés ni castellano aceptamos ir con él, que básicamente nos hará de intermediario. Nos dice serán dos guías y que les paguemos la voluntad. Leí en un blog reciente que un guía a uno le pedía 25.000 kz, después lo bajó 10.000 kz y pagó finalmente 6.000 kz. Nosotros vamos a ir con dos así que mínimo el doble 😅.

Saioa y Katz posando en un mirador con la espectacular caída de agua de las Cataratas de Kalandula al fondo.

Visitando las Cataratas de Kalandula

Con este chico en el coche, llegamos al parking de la cascada que cuesta 1.000 kz. Junto al parking están los guías oficiales. Josef, nuestro guía, busca a uno y nos vamos con los dos. Aquí vemos que podríamos haber ido solo con uno pero al final nos vino bien llevar a dos…

Vamos al mirador y ya impresionan, y es que caen de 50 mil litros por segundo en Julio y Agosto a casi 600 mil en Marzo y Abril en la temporada húmeda. Lo más bonito empieza ahora. Bajamos por un camino por el que mis piernas sufren mucho, ya le digo a Katz que mañana tendré agujetas, y una vez abajo nos acercamos a la caída de agua. El río Lucala es el afluente más importante del río Cuanza y la vista desde abajo es brutal, impresiona por el verde de alrededor.

Luego volvemos sobre nuestros pasos, y pagamos 4.000 kz para que un hombre nos pase con la barca al otro lado. tomamos fotos mientras nuestros guías comen un pequeño pescadito a la brasa con el barquero. Subimos un camino hasta llegar a la posada frente a las cascadas. Esta cuesta como 200 eur la noche, así que descansamos un poco con esas vistas, y seguimos para cruzar la cascada por su parte alta.

Junto a los dos guías locales en el mirador cercano a la Pousada de Calandula.

Lo mejor de las Cataratas de Kalandula

Nos toca pasar el río Lucala. Un tramo difícil pero divertido que es aconsejable hacer con calcetines para evitar que el pie resbale. Cada uno vamos de la mano con uno de los guías. Hay que andar sobre las piedras mientras el río te empuja por los tobillos, pantorrillas, o muslos. Tardamos en cruzar unos 25 min en total. El agua fresca se agradece en los pies, pero la corriente se lleva un calcetín de Katz sin remedio.

Los míos acaban marrones al final del recorrido, y al ponernos las zapatillas el guía me dice que aproveche a lavarlos ahí. Pero vamos, que el agua ya está marrón, así que poco puedo hacer por limpiarlos. Ya en el pueblo compramos agua y decidimos ir lo más cerca de Luanda a dormir. Pasamos finalmente de Piedras Negras, pues no estamos seguros de lo que vamos a tardar con nuestro pequeño coche por esas carreteras.

Plano general de la magnitud de las Cataratas de Kalandula, las segundas más grandes de África.

Otra vez la policía

Nos vuelve a parar la policía en el mismo sitio. Aunque son policías distintos, Katz les enseña una grabación con el Poli del día anterior y tras explicar la situación volvemos a librar multa. Compramos plátanos de nuevo y desgraciadamente se nos hace de noche. Hemos salido a las 13.30, y llegamos al hotel a las 20.30, con una hora de camino terrible y el resto pasable aunque con agujeros por todos los lados.

He reservado un hotel cerca del nuevo aeropuerto, a las afueras de Luanda y es un poco puticlub. Debimos imaginarlo por el nombre: O Retorno Do Prazer. No está muy limpio y hay «fiesta» abajo pero ya es muy tarde y solo queremos una cama. Bueno y cenar también.

Cenamos en el restaurante/discoteca. Comemos huevos con patatas y arroz por menos de 4 eur mientras algunos bailan «acaramelados». Hemos esperado casi una hora para la cena y subimos a la habitación con ganas de dormir. La música cada vez está más alta y sobre las 2 se empiezan a escuchar portazos. Hay mucho ruido y se descansa mal pero mañana será otro día.

Carretera de Calandula a Luanda

Día 4: Messi en Angola

Son las 6 de la mañana y hemos dormido fatal. La cama era dura, el colchón deformado, el aire no funcionaba… vamos, todo mal menos el precio 😅. Entre O Retorno Do Prazer y el local de al lado estuvieron con música hasta las 3:30. Se supone que teníamos desayuno a partir de las 6 pero el chico que cuida el local nos dice que no hay nadie en la cocina. Vemos que va de un lado a otro despertando gente y le decimos que se olvide. Pedimos si tiene algo de fruta y nos vamos con un par de plátanos. Hay bastante tráfico, yo voy con miedo de que alguien nos de en el último momento, pero llegamos a la oficina de alquiler sin rayones, sanos y salvos.

Hoy juega un amistoso la selección de Argentina con la de Angola para conmemorar el 50 aniversario de su independencia. Es un gran evento, aunque no exento de polémica. Mucha gente cree que es un auténtico despilfarro cuando hay cosas más importantes en las que gastar el dinero del país. Pillamos Yango, el Uber de aquí, hasta Gamek, la estación de bus principal en Luanda. Compramos los billetes a 21.000 kz cada uno con Macón, saliendo a las 20:30 y llegando a destino sobre las 6 am.

No hay lockers ni nada que se le parezca, así que buscamos un hotel cercano para descansar y dejar las mochilas hasta la noche. Al cruzar la calle hay uno con habitaciones por horas, así que creemos que se usa de picadero. La habitación 10 a 20:30 cuesta 15.000 kz. Fuera huele un poco mal porque están recogiendo las aguas fecales con un camión y nos vamos a desayunar a una cafetería antes de volver a descansar.

En el interior de la cervecería en Luanda donde nos mezclamos con la gente para ver el partido de Angola.

Argentina v.s. Angola

Sobre las 15:00 nos vamos andando a un bar que ha localizado Katz en google maps que ponen comida y el partido, a ver si con suerte hay algo de ambiente. El evento será histórico, pero es complicado conseguir entrada, a pesar de que los precios son de 1 a 6 euros. Hay reventa cerca del estadio con alta probabilidad de que nos timen. Además hay movida con las entradas, que si se han quedado con muchas, que no las han vendido para revender… desgraciadamente no nos sorprende.

Las calles junto a la estación están sucias y con malos olores, en cuanto te alejas todo mejora. Grandes supermercados, tiendas, bares un poco más arreglados… pero al que vamos está cerrado. Pillamos Yango para intentarlo en otro, que ya son las 16:45 y el partido Angola Argentina empieza a las 17:00. Llegamos a la Cervejaria Fininho, una cervecería buffet en la que pagas lo que te pongas en el plato al peso. Yo cojo ensalada de garbanzos y pescado rebozado con patatas. Katz carne, patatas y un par de gusanos fritos. Yo ni los pruebo, pero el pescado está riquísimo y repito.

El ambiente es genial, incluso hay angoleños que animan a Argentina. Cada vez que Argentina falla lo celebran como un gol, aunque al final quedan 0-2. Volvemos a por las mochilas y comenzamos el trayecto en bus. Casi todos los coches que vienen de frente tienen las largas puestas. Yo me creía muy feliz, pero es difícil dormir. En un momento que abro los ojos veo que estamos pasando junto a un accidente. Hay un coche en el otro carril de la carretera y un camión fuera de ella del que están saliendo dos personas. Prefiero ir con los ojos cerrados.

Viviendo el ambiente local frente a la pantalla durante el partido amistoso entre Angola y Argentina.

Día 5: Lobito y Barra de Restinga en Angola

Medio sobados nos avisan de que llegamos a Lobito. Con las pestañas pegadas y los ojos como los Simpsons salimos del autobús sin saber casi ni nuestro nombre. Nos dicen que aquí funcionan con la app Heetch y no Yango. Íbamos a pedir un coche cuando unos chicos en moto se ofrecen y al final vamos hasta la estación de tren en moto. Muy guay el trayecto. Queremos averiguar si funciona el Caminho de Ferro, para tomar una decisión sobre cómo seguir el viaje. A Namibia o Zambia.

La estación está cerrada, pero los de seguridad nos informan que mañana domingo abrirán para la venta de billetes. Nos adelantan que el tren que queremos sale el lunes a primera hora. Habíamos leído y escuchado sobre el tren que va de la costa al interior. De la zona de Lobito y Benguela hacia la frontera con Zambia y Congo, pero no teníamos información concreta de frecuencias, horarios o ni siquiera si funcionaba o no. Decidimos que si conseguimos billetes intentaremos cruzar la frontera con Zambia vía Lucusse o Cazombo. Detallaremos cómo cruzar la frontera entre Angola y Zambia en un post específico.

Nuestra vista de la costa y las casas en la península de la Barra de Restinga.

Barrio Da Caponte en Lobito

Con esta info, regresamos a las motos y preguntamos por algún hotel barato. Nos dicen que en la zona de playa de Restinga, los hoteles son de 40 eur para arriba. Sólo vemos uno en Booking a 80, así que nos dejamos llevar por ellos a uno económico en el barrio Caponte. Es una hospedería, cerca de la Igreja São Jose Da Caponte, que no tiene ni nombre. Está cerrado pero consiguen avisar para que nos abran. La habitación sale 10.000 kz sin desayuno y nos dejan entrar ya mismo, así que genial. El sitio y la habitación son bastante horribles pero nos vale para una noche.

Descansamos un poco y salimos a desayunar. Acabamos en la cafetería Auria Bakery, que también vende pan, zumos, bollería dulce y salada… Pido un café sin mucha esperanza pero está brutal, muy muy rico. No llega al nivel que los espresso de Italia pero después de ese, es el mejor café que he tomado nunca. Obvio, es fuerte, te tiene que gustar el café fuerte. Los pasteles riquísimos también.

Ha bastantes niños pidiendo, cambistas a pie de calle y vendedores callejeros. Es una zona humilde de Lobito pero tranquila. Volvemos a descansar porque tengo las piernas fatal de agujetas. No me puedo mover mucho, me cuesta incluso subir al primer piso del hotel.

Restaurante Castelano, Lobito

Barra de Restinga em Lobito

Sobre las 14 vamos a conocer la zona de Restinga. Iván, el conductor de Heetch, nos deja al final de la barra. Aquí, en Ponta da Restinga, está el Barco Museu Zaire. Un barco en el que se exilió de forma clandestina el ex-Presidente José Eduardo dos Santos y otros nacionalistas hacia el Congo Léopoldville. El objetivo del grupo era integrarse en el Exército de Libertação de Angola (ELPA), el brazo armado del MPLA en aquel momento, para luchar por la independencia de Angola frente al dominio portugués.

Un lado de la Barra de Restinga da a la Bahía de Lobito, y el otro al Atlántico. Por la zona interior el agua es más tranquila, hay zona de baño, varios hoteles y resorts. Aprovechamos a preguntar precios mientras paseamos. Casi nos quedamos en Guest House Bahia da Restinga pr 37.000 kz con piscina y desayuno. Pero reservamos para el día siguiente en el hotel Transfforma Plaza por 21.000 kz sin desayuno. Todos están frente a la estrecha playa. Meto un poco los pies en el agua pensando que estaría fría pero no es para tanto.

Seguimos el paseo, pero la zona no nos despierta mucho interés, es una zona turística sin comercios. Casas de gente de dinero, hoteles, casas abandonadas, un par de restaurantes y bares. Como vemos que pasan minivans, montamos en una y preguntando nos deja cerca del hotel. De camino Katz compra un par de aguacates gigantes, así tiene para comer en el tren o si algún día no vemos nada.

Fotografía de la estatua de una sirena que encontramos paseando por el malecón de Restinga.

Los flamencos de Lobito

De regreso en Caponte vamos a comprar agua a un mini súper. También me compro un helado de mucua que tenía ganas de probar. Aquí al baobab le llaman imbondeiro y es un árbol muy venerado en Angola. El sabor es dulce, sin llegar al sabor del dulce de leche pero similar. Katz entabla conversación con el dueño del súper. Un portugués al que le encanta viajar en moto.

Se ofrece a llevarnos en busca de flamencos a la laguna que separa Caponte de Cassai. Así que terminamos yendo en su coche a ver los flamencos de Lobito, apenas hay un par de docenas. Es de Mayo a Septiembre cuando más hay pero ahora, 15 de Noviembre, ya se han ido casi todos.

Para terminar el día cenamos en el restaurante Castelano, frente a nuestra hospedería. Pedimos una pizza y pollo empanado con patatas. Aunque tardan en servir casí 45 minutos se nos pasa el tiempo planificando cómo y por dónde continuar el rumbo del viaje. Nos sobra pizza, pero nos la ponen para llevar.

Avistamiento de flamencos en la laguna de Lobito, Angola, durante un viaje por libre en noviembre.

Día 6: Comprar billetes de tren en Lobito y playa

Volvemos a la cafetería Auria Bakery a desayunar con mi café favorito. Compramos un par de barras pequeñas de pan, y una caja con 12 o 13 pasteles por 4.800 kz. Katz también compra un aguacate gigante más. Es domingo y se nota que la gente va muy elegante vestida, probablemente para ir a misa. Aunque no lo mencione, seguimos viendo a niños a cada rato pidiendo en malas condiciones. Nos rompe el alma y de vez en cuando damos algo de comida etc… pero es horrible.

Ya cargados de provisiones para el tren, regresamos a por las mochilas y esperamos al conductor de Heetch de ayer. Hemos quedado para que nos lleve a comprar los billetes de tren pero ya lleva más de 20 minutos de retraso. Llamamos y dice que viene ya. 25 minutos más tarde seguimos esperando, le decimos que ya no venga y pedimos otro coche. Nos toca Marcolino, que será nuestro conductor hoy. Nos deja en la estación de tren de Lobito y quedamos con él para que nos lleve al nuevo hotel en Restinga, cuando ya tengamos los billetes.

Hay bastante cola y el sistema de venta está fallando. Nos lleva aproximadamente una hora comprar los billetes. Una vez comprados hay que salir de la estación para que una persona te los selle. Es una especie de control de inmigración al que hay que regresar mañana antes de salir. Aunque el tren sale a las 7.45, nos dicen que estemos a las 7. El precio es irrisorio, 18.350 kz por persona. Un trayecto de 28 horas en coche cama desde Lobito a Luena.

🚂 Guía completa del tren de Lobito a Luena

¿Te estás planteando subir al Caminho de Ferro de Benguela? Horarios, precios, cómo comprar los billetes y todo lo que necesitas saber antes de embarcar en este viaje único por el interior de Angola.

Tren de la línea Caminho de Ferro de Benguela en la estación de Lobito, Angola, listo para la ruta a Luena.

Nuevo hotel en Restinga

Marcolino nos lleva al Transfforma Plaza. Como la habitación aún no está lista, dejamos las cosas y con bikini y bañador puestos vamos a la playa. El agua está fresca pero no fría, se agradece. Poco después vienen un padre con 3 niños y una mujer con otro. Me llama la atención que todos los plásticos los tiran de cualquier forma. Aunque el tema de la educación ambiental no está muy desarrollado en ese sentido parece que está todo limpio. Tampoco vemos papeleras, así que no sabemos quien tendrá que limpiarlo.

Katz me dice que me estoy quemando a pesar de haberme dado crema de protección total y estar con visera, así que me meto a la sombra un rato. A las 12 vamos al hotel, y enseguida nos dan la habitación, que está muy muy bien. Se agradece una ducha en condiciones y poder lavarte el pelo a gusto. La cama es comodísima y blanda. Apenas nos movemos. El sol nos ha pegado y Katz está un poco rojo. Comemos aguacate y algo de la pizza que sobró ayer. Ya por la tarde vamos a dar una vuelta y vemos que la playa se ha llenado.

Niños jugando, familias de domingueo, soplando birras, con música… Sólo localizamos 2 restaurantes y nos decidimos por el Angelo’s. Katz hamburguesa especial y yo berenjena gratinada. La cena está muy bien, aunque los mosquitos se ponen finos con mis piernas. Hacemos acopio de agua para el tren y a descansar. Resulta que la pareja gallega han terminado en nuestro mismo hotel. Charlamos un poquito y nos cuentan lo que han visto estos días. Nos quedaríamos más pero estamos rendidos y nos vamos a dormir.

Paisaje costero de la península de Restinga en Lobito, Angola, un destino turístico con playas y restaurantes.

Día 7: Primer día en el tren de Lobito a Luena

Marcolino nos avisa un par de minutos antes de las 06.45 que ya está abajo esperando. ¡Genial! Nos habíamos despertado antes de que sonase la alarma y ya estamos listos. Hay mucha gente fuera de la estación, pero nos dicen que esperemos dentro. La mayoría de mis agujetas han pasado, menos mal. Sobre las 7:10 y después de volver a enseñar pasaportes y billetes, entramos en desbandada al tren cruzando las vías. Aunque en el billete consta que tienes cama y el número de vagón, no aparece el compartimento ni el número de cama ni nada. La gente se va metiendo como quiere en los compartimentos y nosotros estamos bastante perdidos.

Preguntamos al que parece el jefecillo, y nos dice que esperemos. Al final nos mete en un compartimento de tres, a nosotros dos solos. Es comodísimo y no viene, o no meten, a nadie más. No hay aire acondicionado y aunque son las 8am se nota calor. Para nuestro asombro, el tren sale muy puntual. El tren va despacio, y para en muchas estaciones.

Más bien apeaderos, porque no se ve nada más alrededor. Tan solo muchas personas vendiendo aguacates, mangos, yuca, plátanos o paquetes de alubias. En una de éstas compramos plátanos pero alucinamos con el precio de las piñas, 6 por 1.000 kz. Para cenar vamos al vagón restaurante. El menú tiene sopa de frijoles, plato combinado de pollo o carne. Cuesta 5.000 kz, y las cervezas de botellín 450 kz. Nos pedimos un plato de pollo para compartir. No está mal, viene con arroz, ensalada de tomate, pepino y unas pocas patatas fritas.

Dormimos bastante decente, aunque la cama del medio es la más incómoda de las tres y los pitidos del tren nos despiertan a cada rato.

Vistas desde Interior de un compartimento de coche cama en el tren de Lobito a Luena, viaje ferroviario por Angola.

Día 8: Segundo día en el tren y llegada a Luena

Reducimos la carga que llevamos terminando los dulces y el aguacate para desayunar. Parece que llegaremos bastante puntuales. Organizamos todo para salir rápido del tren y ver si podemos agarrar directamente otro que vaya para Luau. No sabemos los horarios, estaría bien aprovechar el día de trayecto, dormir allá.

Un policía de inmigración nos está esperando en la estación de Luena. Nos dice que hoy no hay tren a Luau. Que la opción es ir en minivan a Saurimo, tomando un desvío de 250 kms. Son 4 hasta Saurimo y luego otras 4 hasta Luau. Pasando, dormimos aquí y mañana cogemos el tren de las 4am a Luau y de ahí en bus a Cazombo. Luego ya veremos.

El policía es muy amable y con nuestros pasaportes va a comprarnos los billetes para mañana. Hay un montón de gente pero se salta todas las colas. También él mismo nos pasa dos registros que hay que hacer, y hasta nos acompaña a un hotel. La verdad es que tiene una pinta horrible y las opiniones de internet tampoco son buenas. Nos da indicaciones para llegar a otro y nos despedimos. El hotel Kawissa pinta muy bien pero está lleno. La chica de recepción dice que quizás a las 12 se pueda liberar una habitación. Nos permite dejar las mochilas en un cuarto mientras buscamos otro hotel o se libera una habitación en este.

Exterior de la estación de tren de Luena en Angola, punto de llegada del trayecto desde la costa atlántica.

Buscando hotel en Luena

Caminamos más de media hora hasta la zona de suburbios a un par de kilómetros. No hay restaurantes para comer o cenar y el alojamiento que encontramos es un poco precario. Por el camino compramos una ración de yuca frita pero está malísima, sólo sabe a aceite. Se pone a llover y decidimos regresar a ver si hay suerte en el Kawissa.

Cada vez llueve más y nos montamos en el primer tuk-tuk que pasa. Invitamos al trayecto a los cuatro pasajeros que van con nosotros y volvemos al hotel. Dan las 12 pero no queda ninguna habitación libre. Preguntamos si no tiene nada de nada, dice que hay libre una de 40.000 kz pero no la de 30.000 kz por la que habíamos preguntado. La cogemos sin pensarlo mucho. Es enorme, salón con sofás, dos teles y desayuno incluido.

Andenes de la estación de tren de Lobito, preparativos para viajar en tren por el interior de Angola.

Buscando restaurante en Luena

Aprieta el hambre y buscamos en maps algún sitio para comer. Pasamos por varios pero están cerrados o no sirven comidas. El restaurante del hotel Luena está abierto y sirve a 3.500 kz el plato, pero la comida que hay no motiva nada. Al doblar la esquina veo uno pequeño que parece cerrado, pero nos acercamos y está abierto. Es la Churrascaria e Bar A.F.S. Comemos bastante bien, un par de platos combinados con arroz y ensalada por 1.500 kz y 2.500 kz respectivamente. El mío con 2 salchichas y huevo, y el de Katz con francesa de salchichas y chorizo. Ademá sirven todo en menos de 10 minutos.

Damos un paseo por Luena hasta el monumento de la Paz. De regreso al hotel, justo detrás del Monumento da Paz, fichamos una hamburguesería para cenar. Volvemos para cenar y pedimos una para cada uno, cuestan 1.500 y 500 las patatas. Hay bastantes pedidos y tardan unos 40 minutos en servir pero están bastante buenas. Llevan un huevo, mortadela, patatas paja y ensalada. La patatas son caseras, ¡que gozada! Como dato curioso, te dan guantes de plástico (como los que te dan gratis en las fruterías en España) para comer las hamburguesas y no pringarte.

Ya cenados, organizamos todo en el alojamiento, vamos a dormir. Nos han dicho que bajemos a recoger el desayuno a las 22. Nuestro tren es a las 4 así que nos lo ponen para llevar. Katz lleva 2 horas dormido y ni se entera de la alarma. Nos dan botellitas de agua, plátano y bocatas de jamón York, queso y huevo.

El Monumento da Paz en la ciudad de Luena, un punto de interés histórico en el este de Angola.

Día 9: 15 horas de bus y accidente por el camino

Nooooo!! Las 3:30 ya?? Madrugón, recoger y paseo hasta la estación. Está cerca pero nos da tiempo a ver un poco de «ambiente» nocturno de camino. Hay mucha gente sin billete esperando a poder entrar, no sé cómo lo harán. A nosotros nos compraron billetes de primera clase, así que vamos directos al vagón. Podemos sentarnos donde nos de la gana. Los asientos son muy cómodos, aunque no está muy cuidado y hay muchísimas cucarachas tanto muertas como dándose paseos.

Sale puntualmente a las 5 am y se supone que llega a Luau a las 12:30. Encontrar luego el bus a Cazombo será ya otra película. Durante el trayecto me fijo en que la policía está en nuestro vagón, y cuando pillan a alguien sin billete le echan la bronca, le tienen allí un rato para meterle miedo, pero luego les dejan irse. Entre ellos comentan que qué van a hacer si la gente no tiene dinero para pagarlo.

Lo mejor del viaje es que la puerta del lateral entre vagones está abierta y podemos sacar la cabeza de vez en cuando. Sacar medio cuerpo, refrescarte sintiendo el aire y disfrutar del paisaje es una gozada. Dentro hace bastante calor y de vez en cuando pasan vendedores y limpiabotas. La mayoría niños y menores de edad.

tren de Luena a Luau disfrutando del paisaje rural de la provincia de Moxico, Angola.

Llegada a Luau

Llegamos a Luau en hora, y cuando bajamos del tren vamos al chico de inmigración. Preguntamos si conoce a Sergio, le llama y viene. Sergio es un policía amigo de la prima del chico que trabajaba en la oficina de alquiler de Luanda. Él nos ha ayudado un poco con la logística respondiendo nuestras preguntas sobre el trayecto y las fronteras.

Juntos pillamos tres motos a la parada de buses y nos dicen que un bus saldrá a más tardar sobre las 13. Está cargando mercancías, sacos y equipajes. Ya hay bastante gente dentro, con el calor que hace y que el sol le pega a tope, hay mucha gente que no se baja del bus. Dejamos nuestras mochilas guardando un asiento para cada uno y esperamos en la calle viendo como llega más gente poco a poco.

Ya son casi las 13:00 pero no hay señales de puesta en marcha. Me fijo en una ama que va con una niña de unos 6 años y un bebé. Saca un táper con pescado y funge, la masa de maíz típica que se come por muchos lugares de África. La niña come en la sombra y cuando acaba se pone la madre. Para poder comer ella a la sombra tiene que dejar a su bebé con el culo al aire en el suelo. También deja una bolsa de plástico por la que asoma la cabeza de una gallina viva.

Contacto con la policía local y logística en la estación de autobuses de Luau, frontera de Angola.

Salida de Luau hacia Cazombo

Al final nos ponemos en marcha a las 15:00. Estamos derretidos y vamos a llegar tardísimo, pues nos esperan al menos 6 horas de camino, aunque hemos calculado 8 para los 265 kms. Sergio nos ha dicho que los chicos del bus nos dirán dónde está el alojamiento en Cazombo. La idea es hacer noche allí y salir temprano para la frontera de Caripande, Chavuma en Zambia.

Nada más salir el bus da un pequeño rodeo y se para junto a 7 militares que estaban a la sombra de un árbol. Quieren entrar al bus si o si. Se hacen hueco como pueden, la gente va incomodísima, y ellos viajan gratis claro. Tienen que meter, además, sus no pocos bultos, incluyendo un trozo de carne seca llena de moscas. Casi una hora para hacerles hueco a ellos y con cientos de moscas rondando la carne seca.

Para colmo, el espabilado del comandante, tiene la cara de decirle al conductor que los pasajeros tenemos derechos y no nos puede tener al sol tanto rato. Al fin salimos y por suerte la carretera está muy bien asfaltada. Por desgracia fue un espejismo que duró 120 kms. La carretera discurre paralela a la frontera con República Democrática del Congo. Tras desviarse hacia el interior empieza a tener bastantes baches y agujeros, hasta que termina convirtiéndose en una pista de barro.

Autobús local de transporte de pasajeros y mercancías en la ruta de Luau a Cazombo, Angola.

El accidente de autobús

Poco antes de que oscurezca del todo paramos en una aldea con 4 casas y una pequeña tienda de conveniencia. La gente aprovecha para cenar funge mientras nosotros nos convertimos en la atracción local. Especialmente los niños miran a Katz como si viesen un fantasma. 👻

Continuamos la ruta, se hace de noche, empieza a llover… y lo que pensábamos que era otro bache es el autobús atascado en una zanja del arcén. Hay tanto barro que el bus no se mueve ni pá alante ni pá atrás. Mientras los de la compañía de bus y otros chicos bajan a intentar ayudar yo sigo medio dormida dentro con más pasajeros. Katz me cuenta el conductor y los dos que le ayudan han estado cortando madera para ponerla en las ruedas, pero nada.

Más de una hora después nos hacen bajar al resto porque hay peligro de que vuelque. El bus está demasiado inclinado. Por si acaso, como buenos guiris, bajamos con nuestras mochilas. Pasan las horas y Katz deja la sudadera, la camiseta de manga larga y el chubasquero a tres niños que están con manga corta.

Incidente de viaje: autobús atascado en una zanja de barro en la remota carretera hacia Cazombo, Angola.

El rescate del autobús

Por suerte para un camión que engancha al bus con una cadena e intenta tirar varias veces. Algunas veces la cadena se rompe y no hay manera. El bus cada vez está más metido en la cuneta y el camión medio atascado también. De repente aparece otro camión. Va para la frontera de Zambia y Katz hace un intento a ver si nos llevan pero no cuela. Mientras, vemos que otro autobús que venía en dirección contraria se ha quedado atascado también.

Es un bus de currelas de la construcción que cuando consiguen desatascar su bus se ponen a ayudar con el nuestro. Entre ellos, el camión Zambiano, la tripulación, algún militar y pasajero consiguen sacarlo para alegría y jolgorio del personal. El camión zambiano engancha al primer camión que sigue enganchado al bus, y en poco tiempo consigue sacarlos. Algo más de cuatro horas hemos estado atascados.

No sabemos ni la hora. Seguimos el camino siguiendo de cerca las rodadas del primer camión que nos ayudó. No pasa ni una hora cuando el camión que «nos guía» se queda atascado y son los de nuestro bus los que le ayudan a sacarlo ahora. Ya ni nos bajamos, los pasajeros estamos medio dormidos. A pesar de las polillas, moscas y mosquitos que han entrado con las luces. Sin olvidar el olor de las dos cajas de pescado congelado que llevamos bajo el asiento que se han derretido hace horas.

Una noche horrible para todos, aunque la peor parte se la han llevado los chavales que curran en el bus. Terminan de barro hasta arriba. Por supuesto no llegamos a dormir al hotel.

Trabajadores del transporte angoleño tras el rescate del autobús en la ruta de barro hacia Cazombo.

Día 10: Cazombo y frontera entre Zambia y Angola

Llegamos a Cazombo sobre las 5 de la mañana. Decidimos ir directos a intentar coger el jeep que dicen que lleva hasta la frontera. Pillamos dos motos para ir hasta la parada de donde salen estos coches compartidos. Llegamos a las afueras del pueblo donde hay varias casas de adobe. Cuatro palos con una chapa y un precario banco para esperar entre la carretera y un descampado hacen de apeadero.

Durante las 4 horas que estuvimos esperando observamos como el pueblo se va despertando. Aparece algún vendedor de fruta, niños que van a la escuela, otros que juegan de un lado para otro y también niños que empiezan su jornada de trabajo. La gente que va a ir llenando el transporte para la frontera llega con cuentagotas y al final conseguimos salir a las 10:20.

Katz y yo vamos sentados junto al conductor, pero el asiento y todo el coche está destartalado. El volante de vez en cuando tiembla a saco, y el conductor tiene que reducir y sujetarlo bien para que pare. La parte de atrás tiene dos bancos laterales donde se sienta la gente y ponen mercancías.

Esperando el transporte 4x4 compartido en la parada de Cazombo para ir hacia la frontera con Zambia.

El camino de Cazombo a Caripande, la frontera de Zambia con Angola

Al poco de salir está el primer control policial. Nos piden los pasaportes y al resto su documentación. Bajan a una de las pasajeras y la dejamos en tierra. Por lo poco que entendemos es que sólo habla luvale, la lengua local, y no puede continuar su viaje. Creemos que no puede dar explicaciones a los policías del motivo de su viaje y por eso no la dejan seguir, pero no lo sabemos. Curiosamente nuestro conductor apenas habla portugués pero parece que lo suficiente para entenderse con los policías.

Tenemos 160 kms por delante hasta la frontera. La primera parte del trayecto no está tan mal, es una pista de tierra y grava con baches, pero asumible. A partir de unos 40 kilómetros la pista está cada vez peor. Yo me siento detrás que hay algo de hueco, porque literalmente nos estamos clavando la puerta y la guantera estando los 3 delante. El coche no hace más que botar, hace calor y es muy incómodo, pero los paisajes son chulísimos. Vegetación de sabana que se pierde en el horizonte salpicada ocasionalmente con alguna aldea de sobados. En la cultura Luvale, el Soba es el jefe tradicional, de ahí el nombre.

Todo el camino discurre por la cuenca del río Zambeze, a una distancia prudencial de su curso. Aunque voy mareada ratos y una araña no hace que mi viaje sea más agradable, de vez en cuando intercambiamos palabras y gestos entre las chicas que viajamos atrás. También hay un señor ciego acompañado por el que creemos que es su hijo. Y que no falte la caja de pescado congelado debajo de uno de los asientos.

Estado de la carretera de tierra y baches entre Cazombo y la frontera de Chavuma, ruta Angola-Zambia.

El tramo final entre Lumbala y Caripande

Lumbala es la última aldea grande a 50 kms de la frontera. Grande en comparación con el resto, porque es una pequeña comunidad asentada en la cuenca del río Zambeze. Haremos un artículo dedicado a esta frontera porque tiene su miga. En Lumbala se baja algún pasajero, entre ellos la chica más maja con la que he pasado el viaje. Era ella la dueña de la caja de pescado. Por supuesto, el pescado llega descongelado, la caja rota, y al intentar sacarla empieza a caerse dentro todo.

🛂 Cómo cruzar la frontera Angola–Zambia por Caripande/Chavuma

Esta es sin duda una de las fronteras más remotas y complicadas del continente. Documentación necesaria, controles policiales, cómo llegar desde Cazombo y qué esperar al otro lado: lo contamos todo.

Con el pescado recogido empieza a llover bastante y para colmo el coche no arranca. No nos sorprende, lo increíble era que funcionase. Para abrir la puerta tiene que doblar parte de la chapa exterior con un destornillador sacando la mano por la ventanilla. Pero bueno, vienen unos chavales del pueblo, bajamos todos a empujar y conseguimos arrancarlo.

Uno de ellos está un poco borracho e intenta intimidar un poco a Katz para que le de una propina pero la cosa no pasa a mayores. Afrontamos los últimos 50 kms con ilusión y ganas de llegar pero pronto se cierne la pesadumbre sobre nosotros. El último tramo es horrible, bonito pero horrible. Baches sin fin, charcos, arena, barro, desvíos por en medio del bosque y la maleza, de todo. Paramos a ayudar a un coche que había pinchado, el segundo que vemos ya pinchado por el camino, y empezamos a rezar a San Goku para no pinchar nosotros.

Paisaje de Lumabala en la cuenca del río Zambeze durante el trayecto hacia la frontera de Zambia.

Frontera de Chavuma Caripande, Angola Zambia

Sólo quedan ya 13 kilómetros para la frontera cuando vemos que el conductor, que es un makinarias por cierto, toma un desvío y se detiene frente a la orilla de un río. ¿Va a cruzarlo con el coche? No… pues sí. Se lo piensa un poco y atravesamos un afluente de río Zambeze con el coche. Solamente son 20 metros pero es bastante profundo, más de un metro en algún tramo. Mientras el coche sale del agua saludamos a unas mujeres que están lavando la ropa y unos niños que hay bañándose.

Cuando por fin llegamos a la frontera, el policía nos dice que qué hacemos allí, que ya han cerrado. Su inglés es tan precario como nuestro portugués, pero pensamos que está de broma y empieza con el trámite de los pasaportes. Nos empieza a meter prisa para que, mientras él acaba, vayamos donde su compañero con las mochilas para el registro de pertenencias. Nos hace sacar todo fuera aunque luego no mira mucho ni rebusca nada.

Con los pasaportes sellados nos queda caminar un kilómetro por tierra de nadie hasta Zambia. Hay un camino de unos 10 min hasta allí, vamos rápido que ya son las cinco pasadas y cierran a las 18:00.

Vehículo 4x4 cruzando un río en la precaria ruta hacia la frontera de Caripande entre Angola y Zambia.

¡Milagro! Llegamos a Zambia

Al poco de cruzar vemos a lo lejos alguien que mira con curiosidad al camino y llama a unas personas que están montando en un coche. Son dos policías que están cerrando la garita de inmigración y nos preguntan que qué hacemos ahí. Dicen que está cerrado ya… !¿Cóoomoooo????! Resulta que no habíamos caído en el cambio de hora entre Angola y Zambia. En Angola eran las 5 y pico pero aquí ya han pasado las 18 y el puesto está cerrado.

Por suerte son muy majos, vuelven a abrir la oficina y nos sellan muy rápido. Chavuma está a unos 14 kms, 20 minutos en coche y aquí, justo en la frontera, no hay dónde dormir. Les contamos nuestra vida, 2 días de viaje sin comer, sin dormir, sin dinero porque aún no hemos cambiado y se ofrecen a llevarnos al pueblo de Chavuma. Los policías más simpáticos que nos hemos encontrado, nos deja en el Hotel ROKASA que según dice es del alcalde de la zona y les dicen que nos fíen, que mañana pagaremos.

El hotel es económico, sale 350 Kwacha la noche, unos 15 euros. Aunque de primeras nos parece un lujo y una habitación más que decente, hay cucarachas por todos lados. Todo, exagerado. Dejas algo en la mesa y se van dos, entras al baño y escapan 5 o 6, vuelves a la mesa y otra correteando. Pero ya no hay más opción, así que nos duchamos, pedimos la cena y caemos rendidos a dormir.

Por cierto que son tan generosos con la cena al oír que no hemos comido en dos días que no podemos terminarla. Plato de arroz con ketchup, huevo frito y salchichas gigantes. Todo por 250 k, un regalo.

Billetes de Kwacha zambiano, moneda local utilizada durante nuestro viaje por libre en Zambia.

Día 11: El bus de Chavuma a Lusaka

Hemos sobrevivido a las cucarachas pero aún debemos la habitación. A las 7:15 am nos acercan al centro del pueblo para cambiar dinero y comprar tarjetas SIM. Cambiamos dinero, compramos tarjetas SIM a 100 k cada una y recargamos datos, casi 6 GB una semana 50 k. Pagamos al chico la deuda de ayer más 100 k por el trayecto que nos ha traído en coche. Para cuando acabamos con esas cosas, Katz ya ha ido a preguntar y ha comprado el bus a Lusaka con noche de camino, no incluida en el precio, a 650 k por persona.

Había otros autobuses pero ya han salido. Por lo que entendemos no había ninguno directo hasta Lusaka y todos hacen parada para hacer noche en el camino. Ya sea en Manyinga, Solwezi o Ndola.

No son ni las 9 y hasta las 10 no sale, así que vamos de compras. Las botellas de agua más grandes que venden en las tiendas son de litro, valen 6 k. También compramos un zumo que nos da vuelta los ojos al probarlo. Leemos que había que mezclar con agua, que es concentrado con sabor tropical. Azúcar 100%. Lo mejor los donuts de Zambia, una especie de churros alargados que valen a 2 k cada uno y están buenísimos.

Comercios locales y puestos de venta en las localidades de Zambezi y Chavuma, Zambia rural.

Zambezi y Manyinga

A las 10 estamos ya montados en el bus aunque tarda 10 minutos más en salir. Va haciendo muchísimas paradas por el camino. No llevamos ni 10 kms cuando para en Zambezi, la capital de la provincia, casi una hora. Pensábamos que Zambezi sería un ciudad grande pero nada más lejos, calles sin asfaltar y comercios pequeños. Aunque hay bastantes animales domésticos por la carretera el autobús va bastante rápido. En una de éstas se escucha un golpe, que resulta ser un cerdo que ha atropellado. Es algo bastante común y como el dueño no está, continuamos el viaje.

Sobre las 18:00 llegamos a Manyinga que es donde se duerme, no hemos recorrido ni un tercio del viaje. El manager de la compañía, que viene en el autobús, nos lleva al que según él es el mejor hotel la ciudad… y realmente lo es. Cuesta 350 k la noche, está nuevo y bastante limpio. En ese pueblo perdido cualquiera diría que íbamos a encontrar un hotel como ese.

Hay unas chicas cocinando al carbón en un rincón del recinto con varias cazuelas. Katz elige carne y yo setas. La luz se va a ratos y de repente veo una araña gigante corriendo por la pared dentro de la habitación (la araña de la foto es otra), Katz la coge y la echa de la habitación. Al rato llegan con la cena que nos sirven con nshima, la masa de maíz típica. La carne que ha pedido Katz dice que sabe muy fuerte, como si fuese hígado o riñones. Por suerte mis setas están muy ricas. Nos vamos a dormir que salimos muy temprano.

Araña, Parada 4x4 a frontera, Cazombo

Día 12: Otro accidente, esta vez con hospital y puntos

A las 3 am sale el bus, así que a las 2:30 am ya estamos saliendo de la habitación. El día anterior hemos hablado un poco con una pasajera, Motto. Una chica muy maja preocupada de que no nos timasen por ser turistas. Vamos haciendo alguna parada y ya a las 5:30 llegamos a Mufumbwe. Yo me quedo en el bus, Katz baja a estirar las piernas. El bus se pone en movimiento para presionar a los pasajeros que han ido al baño. Katz está entretenido haciendo muecas a un niño y no se entera.

Cuando se da cuenta de que el bus se ha movido echa a correr y en lugar de rodear una valla la salta. O lo intenta, porque se le engancha la pierna en un hierro, luego la mano y al soltarse cae al suelo a plomo. Viene al bus con la palma de la mano llena de sangre. Tiene un corte bastante profundo en la palma izquierda (da grima, así que hemos puesto la imagen borrosa en la 1ª foto) y una herida en la pierna. Se presiona la herida con un rollo de papel higiénico sin desenrollar y decidimos parar y buscar un médico. Katz se marea pero no llega a desmayarse.

Nos dicen que hay un hospital cercano, bajo las mochilas y las meto a un coche que ha aparecido de la nada. Katz sigue presionando la herida y comprueba que puede mover los dedos. Buena señal. En 5 minutos llegamos al Hospital del Distrito de Mufumbwe. Aunque en Zambia hay al menos un centro de salud por distrito, puede no pillarte muy a mano. Tenemos suerte de estar tan cerca. Luego averiguamos que era el único lugar con capacidad de dar puntos de sutura en más de 100 kms a la redonda.

Primeros auxilios y cura de un corte profundo sufrido en un accidente durante el viaje en autobús.

Decisión para suturar la herida

El hospital es bastante grande aunque apenas nos damos cuenta. Es sábado, son las 6 de la mañana y está todo cerrado. Nos meten en una sala precaria con una mesa improvisada de recepción, donde aparece una chica. Katz se sienta porque se nos queda mirando sin mediar palabra. Pedimos un médico y la chica, que resulta ser la enfermera, nos pregunta qué ha pasado. Le enseño el corte mientras aparece otro chico que se queda mirando con pasividad desde una esquina. Katz la pide ayuda con cara de preocupación porque no sabe si lo que tiene es grave o no.

Al preguntarla de nuevo por un médico, señala al chico del rincón y se acerca despacio. Nos meten a un cuarto y empiezan a sacar algodón en lugar de gasas. Gracias a la presión la herida ha dejado de sangrar. Pero Katz tiene bastante dolor. Corta un trozo de grasa subcutánea que salía del corte, limpian la herida y dispone el material de sutura. El anzuelo de coser y el bisturí están esterilizados pero las tijeras, pinzas y otros instrumentos se ven con óxido. Tanto el médico como la enfermera son parcos en palabras y se dispone a coser sin anestesia.

Katz va preguntando cosas. Si es imprescindible coser o puede valer con un vendaje. La gravedad del asunto. Si es muy profundo el corte. El médico dice que no es para tanto y le dice que como él quiera, que le puede poner una venda y ya está. Que decida él. Katz contesta que él es el médico y que le haga él una recomendación. Lo vuelve a dejar a nuestra elección, y como no le da mucha confianza decidimos irnos con la mano vendada.

Hospital del Distrito de Mufumbwe, donde recibimos atención médica de emergencia en Zambia.

Siguiente hospital a 250 kilómetros

Sorprendentemente no nos cobran nada por la atención médica. La sanidad básica es gratuita pero no para extranjeros. Los que nos han traído se han quedado esperando y nos cobran 300 k por traernos y llevarnos de nuevo al pueblo. Con una gasa puesta esperamos al siguiente bus que nos han dicho que viene en un rato. Tras unos minutos esperando, Katz se teme que el siguiente bus sea de nuevo con noche por el camino. No quiere esperar tanto para ir a un hospital un poco más en condiciones y que le revisen el corte.

Empezamos a mover hilos y negociamos con un taxi del pueblo que nos lleve hacia Solwezi por 100 dólares. Es la ciudad más grande del noroeste de Zambia, que está a 250 kms. La idea era intentar recuperar el tiempo «perdido» en taxi, pillar nuestro bus y continuar hoy el trayecto hasta Lusaka, la capital. Pronto nos lo quitamos de la cabeza. La herida sigue sangrando, así que decidimos ir a un hospital en Solwezi en lugar de pillar el bus.

El conductor para por el camino comprar algo de fruta y echar una meada. Aunque nos parece que va muy tranquilo adelantamos a nuestro bus bastante antes de llegar al hospital de Solwezi. La policía nos para un par de veces por el camino pero le enseñamos una foto del corte, decimos EMERGENCY HOSPITAL! y nos dejan continuar. Tardamos unas 5 horas en llegar al Hospital General de Solwezi.

Verja en Mufumbwe donde ocurrió el accidente durante el viaje por Zambia.

Hospital General de Solwezi

Aparcamos y los del taxi nos acompañan dentro del hospital. Hay mucha gente por los pasillos con sueros y vías. Dos o tres médic@s y enfermer@s atendiendo en cada sala a varios pacientes a la vez. Ambiente caluroso y polvoriento. A nosotros nos parece que estamos en una película pero es la realidad cotidiana para la mayoría de la población. Nos llevan hasta la sala de administración donde hay un montón de gente haciendo cola.

Somos los únicos blancos y nos dejan pasar al ver la venda de la mano con sangre. Abren expediente a Katz, con datos básicos de temperatura, tensión, peso etc… y pasamos a la sala de espera. Vemos que tenemos para rato, así que les decimos a los del taxi que no hace falta que nos esperen, que ya nos apañaremos. Al final les damos 150 dólares en vez 100 por las molestias.

Durante la espera visitamos los baños, que están bastante mal y vemos el funcionamiento de la sanidad en Zambia. Se nota que este es un hospital bastante grande y tiene algo más de recursos que en los pueblos. Tardan una hora más o menos en llamarnos. Entramos en una sala con 2 mesas ocupadas por 3 doctores y una camilla. En el suelo hay gotas de sangre secas. Justo están atendiendo a un niño con un brazo dislocado.

Instalaciones del Hospital General de Solwezi en Zambia, centro de referencia en la provincia del Noroeste.

Puntos de sutura, antitetánica y siguiente parada

Sientan a Katz en la camilla y con el brazo en el aire le pone la anestesia. La doctora prepara otro anzuelo para coserle. Nos tranquiliza, dice que no es profundo, que la herida está muy bien y le cose dos puntos. Nos da un par de recetas y como el hospital no tiene debemos salimos a la farmacia. Katz ha visto una junto a la calle del hospital mientras llegábamos. Compramos yodo, gasas, vendas, las pastillas que nos ha recetado y la vacuna del tétanos. Volvemos al hospital para que le pinchen la vacuna y estamos listos. A la hora de pagar también nos dicen que no es nada, hospital gratis.

Tendremos que ir a una clínica para curar la herida unos días pero ¡TODO BIEN!, así que nos pensamos qué hacer. Decidimos ir a Lusaka en autobús, así que pillamos un taxi a la terminal con idea de agarrar el mismo bus. Llamamos al mánager del autobus, que nos había dejado su contacto. Nos cuenta que han tenido un accidente, atropellando una vaca, pero ya han salido de Solwezi.

Mukubesa, el taxista, parece de confianza y sobre la marcha Katz negocia que nos lleve a Lusaka. No es fácil que confíe en 2 muzungus (blancos) que aparecen de la nada, con una herida y que quieren ir en taxi casi 600 kms hasta Lusaka. Hace cuentas y acordamos 100 dólares más el precio de la gasolina de ida y vuelta, peajes, comida y bebida. Compramos unas pizzas y agua, repostamos, y empezamos camino.

Detalle de los puntos de sutura y cura médica realizada en la mano tras el accidente en ruta.

De Solwezi a Lusaka en taxi

No es habitual que sucedan estas cosas, pero ante una emergencia elegimos la seguridad de llegar a la capital cuanto antes. A pesar de la experiencia en otros viajes, poco imaginábamos que este trayecto sería tan duro. Tanto Solwezi como Ndola forman parte del cinturón de cobre, con mucha minería. Las carreteras son precarias, en su mayoría de doble sentido y plagadas de camiones. Cuando cae la noche lo pasamos muy mal porque casi todos van con las largas puestas.

Nuestro conductor es bueno pero son muchos kilómetros y el cansancio se empieza a notar. Katz le da conversación continuamente para que no se despiste. Atravesar la ciudad de Ndola es un suplicio. Luces largas, adelantamientos, tantísimos camiones, atascos, controles policiales, carreteras cortadas y zonas embarradas.

Ofrecemos a Mukubesa buscar un alojamiento y parar a dormir pero dice que va bien. Katz le da un consejo obvio, pero que luego confesó que nunca había escuchado. El tiempo que ganas por adelantar unos pocos camiones no merece la pena frente al riesgo que corres de tener un accidente, especialmente por la noche. Es mejor llegar tarde que no llegar. Así continuamos casi sin adelantar detrás de los camiones hasta que a las 2 de la madrugada llegamos a Lusaka.

Por el camino reservamos un alojamiento económico cerca de un hospital. Nos despedimos de Mukubesa en el Verdi Lodge y nos vamos a dormir muy aliviados. El sitio está muy limpio, un lujo después de estos días tan ajetreados.

Mukubesa, Katz y Saioa en la carretera de Solwezi a Lusaka durante el trayecto de emergencia.

Día 13: Hospital en Lusaka

Yo me despierto sobre las 9 y Katz un poco antes. Tenemos el desayuno incluido, huevo con media salchicha, 2 rebanadas de pan de molde, judías, mantequilla y mermelada. Al rato nos dicen que alguien pregunta por nosotros, es Mukubesa, el taxista, quiere hablar con Katz. Cuando vuelve me cuenta que quería darnos las gracias y comentar el tema del cambio de dinero, ya que le pagamos en dólares.

Resulta que Mukubesa se había quedado con la mosca detrás de la oreja al ver que pagábamos todo con tarjeta y a él le dimos dólares en metálico. Cuando Katz le dice que si quiere ir a cambiarlo juntos al centro comercial, Mukubesa le dice a Katz que ya lo había cambiado. Que sólo quería asegurarse de que no tendría problema con el efectivo recibido, no fuesen a estar los billetes marcados o alguna cosa rara.

Mukubesa había hablado con su mujer y algún amigo y le habían dicho que tuviese cuidado y no se fiase de nosotros. Pero todo bien, se da cuenta de que somos de fiar y se despide tan contento que tiene un día largo por delante. Nosotros vamos para el hospital.

Entrada del Verdi Lodge en Lusaka, nuestro alojamiento tras el largo viaje en taxi.

Hospital y centro comercial en Lusaka

El Verdi Lodge está a 5 minutos andando de un hospital así que vamos a que curen y revisen la herida. El hospital está muy bien en apariencia, totalmente moderno y limpio, sin diferencia con un hospital de Bilbao. Bueno, hay menos gente, ya que además de ser domingo es privado. Revisan la herida y todo está bien, nos cobran por la consulta más limpieza 300 k, unos 14 euros. Por suerte podemos pagar con tarjeta porque no tenemos dinero en moneda local. Haber ido a un hospital público hubiese costado parecido por los desplazamientos.

Nos damos un paseo hasta un centro comercial que hay muy cerca. Es el Manda Hill Shopping Mall con tiendas de ropa, ocio y supermercado. Katz pilla unos macarrones con queso que le saben a gloria y fichamos varias cosas para la cena. Tras descansar en el hotel volvemos para cenar de super pero apenas quedan platos preparados en la zona de comida. Sólo hay arroz, salchichas y patatas. Después subimos al piso de arriba para probar unas máquinas de juegos en 3D. Es entretenido aunque dura 10 min y cuesta por 120 k por persona. Fin del día y a dormir.

Fachada del South Point Hospital en Lusaka donde realizamos el seguimiento médico.

Día 14: Lusaka capital de Zambia

Repetimos un poco el plan de ayer, desayuno, centro comercial, hospital y descanso. El médico de hoy es un poco huevón, apenas le mira la mano y le limpia un poco por encima los puntos. Hoy cobran 150 k. Decidimos continuar el viaje mañana hacia South Luangwa. Motto, la chica que conocimos en el bus, nos pasó el contacto de Douglas, manager en una empresa que trabaja en el parque de South Luangwa. Tras varios mensajes acordamos un buen precio para dormir fuera del parque y hacer algunos safaris por el día.

Nos toca averiguar cómo llegar a South Luangwa desde Intercity, la estación central de autobuses de Lusaka. Vamos hasta Intercity en Yango, que es la app que funciona aquí. Nada más llegar a la estación y mientras preguntamos en varias compañías, se nos juntan muchachos para ayudarnos a comprar lo billetes. Son bastante pesados la verdad pero no agresivos. Llegamos a contar hasta 6 que nos acompañan, hablan y discuten entre ellos.

Al final compramos los billetes para mañana a las 4 am. Para sorpresa de nadie, aunque los «ayudantes» habían insistido que ellos no querían comisión, nos piden un propina. Llamamos a otro Yango para volver al hotel y cenar de super otra vez. Nos pegamos otro vicio a la máquina 3D y compramos magdalenas para desayunar, agua y una bandeja de galletas para las chicas del hotel que han sido muy majas. Recogemos la colada limpia por 200 k y a las 21:30 ya estamos planchando la oreja.

Ambiente diurno en la terminal de autobuses Intercity de Lusaka, principal nudo de transporte de Zambia.

Día 15: De Lusaka a Chipata y South Luangwa

Tenemos la alarma las 2:30 pero un mosquito nos despierta las 1:30 am. Nos desvelamos al cazar mosquitos y nos ponemos en marcha. Katz había dejado pedido un Yango por la app pero el conductor cancela mientras viene. Busco y me aceptan en breve, así que nervios fuera. Llega enseguida, pero la puerta de entrada está cerrada y no hay guarda de seguridad para que abra. Pasamos diez minutos dando vueltas y despertando a medio alojamiento pero no encontramos empleados.

Aparece otros 2 chicos que también vienen a la estación y no sabemos de dónde, surge el de seguridad. Abre la puerta y nos vamos. Los chicos van cargados y su equipaje no cabe, así que tendrán que esperar a que vuelva a por ellos. No hay tráfico y llegamos rápido a la estación. Menuda locura en la estación. Hay más gente que personas.

Decenas de buses esperando, gente apelotonada, coches entrando y saliendo, vendedores… son las 3 am y parece hora punta de un día laborable. Encontramos nuestro bus y ocupamos los asientos 45 min antes de la hora de salida. Los asientos son estrechos, ya que hay 5 en lugar de 4 por fila. Al menos salimos puntuales.

Terminal de autobuses Intercity de Lusaka durante la madrugada, lista para las salidas hacia el este.

Lusaka, Chipata, Mfuwe, South Luangwa

El viaje se hace duro. Parece que el conductor llevase un F1, va rapidísimo. Hace una parada rápida antes del Puente Luangwa. Este es único gran puente de la Gran Carretera del Este, una de las principales de Zambia. Cuando el bus atraviesa el puente casi todos sacan el móvil para grabar el paso sobre el río Luangwa. El río discurre aquí por el Valle del Rift para unirse con el río Zambeze, a menos de 90 kms. De hecho se ve parte de Mozambique por la ventana ya que una de las fronteras está a sólo 2kms de aquí.

A pesar de la velocidad y de atropellar una oveja por el camino, no hay retrasos. Llegamos a Chipata los primeros de todas las compañías de autobuses, en 7 horas. Las chicas de la oficina de la compañía se ríen orgullosas por ser siempre la compañía más rápida. Nosotros bromeamos que preferimos las más lentas para evitar accidentes pero no lo entienden. Douglas, nuestro contacto, tarda casi 45 minutos en llegar pero podemos esperar en una sombra.

Aparece en un coche un poco destartalado y nos lleva a un supermercado a comprar provisiones. Un paquete gigante de palomitas, mortadela, queso y pan. Además pillamos un kebab para cada uno para comer. Al regreso tenemos un problema con el coche. Douglas se queda con el bombín en la mano al abrir, y no hay forma de entrar. Al final un chico que está por allí, logra entrar por el maletero hasta el asiento del conductor y abrir desde dentro.

Esperando el transporte en la oficina de la compañía de autobuses de Chipata tras el viaje desde la capital.

Mfuwe la puerta a South Luangwa

El calor es sofocante pero el trayecto se hace ameno. En un par de horas llegamos al pueblo de Mfuwe. Le damos una propina a Douglas por toda la ayuda que nos ha brindado y nos acomodamos en el hotel. La habitación y el baño están muy bien, grandes y limpios. El hotel está sin inaugurar pero tienen pensado llamarlo Akunda. La única pega es que aún no han instalado el aire acondicionado, hace un calor tremendo dentro y el ventilador no es suficiente.

Como somos de los primeros clientes y aún le faltan cosas al hotel, nos dejan la habitación por unos 20 euros la noche y 5 por las cenas. Antes de la cena viene Perry a saludarnos. El será nuestro guía y conductor por South Luangwa. Quedamos a las 5:50 am para empezar el safari y a dormir.

Autobús local en la ruta entre Mfuwe y Lusaka, atravesando la localidad de Nyimba.

🐆 ¿Cómo organizar tu safari en South Luangwa por libre?

Precios, cómo llegar desde Lusaka, guías locales de confianza, mejor época para ir y consejos para ver leopardos, leones o licaones sin necesidad de un tour caro. Todo lo que aprendimos en primera persona.

Día 16, 17 y 18: Los animales de safari en Zambia

Los días de safari, mejor llamados game drives, transcurren más o menos igual. Noches muy calurosas durmiendo mal, madrugón para entrar al parque sobre las 6 am. Recorrido por el parque mientras desayunamos alguna fruta y almuerzo sobre las 10. Seguir buscando animales hasta la parada para comer sobre las 14:00. Salida del parque sobre las 17:30 y quizás un pequeño paseo por las tiendas del pueblo de Mfuwe, para comprar agua, mangos o aguacates. Eso sí, cada día es especial y único. Son innumerables los momentos preciosos e íntimos que hemos vivido con los diferentes animales.

Preparados junto a nuestro guía local, Perry, para comenzar el safari (game drive) en el Parque Nacional South Luangwa.

Con los elefantes de South Luangwa

Una cantidad enorme de elefantes en familia, echándose barro por encima, cuidando de los pequeños mientras chapotean en el barro o acercándose al coche con curiosidad. Uno de los más llamativos fue un elefante adolescente que corría solitario barritando para que su familia no le dejase atrás. Muchos de los caminos del parque están embarrados o directamente inaccesibles, por lo que la visita de South Luangwa de Noviembre a Mayo es un poco limitada. A cambio, los meses finales del año te dan la oportunidad de disfrutar de la mayoría de animales con sus crías recién nacidas o pocos meses de edad.

Manada de elefantes cruzando el paisaje embarrado del Parque Nacional South Luangwa, Zambia.

Jirafas endémicas de South Luangwa

Hay gran cantidad de familias de jirafas también, de casi todos los tamaños, sentadas, tumbadas, de pie o con las crías corriendo a mamar de sus madres. Además, South Luangwa es hogar de la Jirafa de Thornicroft o jirafa de Rodesia, endémica del valle del río Luangwa y de la que sólo quedan 1500 ejemplares aproximadamente. A pesar de eso no es difícil encontrarlas. Incluso vimos los restos de un cadáver del que ya casi no los buitres podían rapiñar.

Una de las muchas jirafas que observamos durante nuestro segundo día de safari en el Parque Nacional South Luangwa, Zambia.

Los leopardos de South Luangwa

Una de nuestras mayores ilusiones en este viaje era ver leopardos, licaones y leones macho adultos. 3 especies que habíamos visto poco o nada en otros viajes. El primer día, nada más entrar, Perry nos encontró a dos leopardos, uno tumbado al lado nuestro descansando a primera hora y una hembra un poco lejos a última hora de la tarde. Sabemos que no era la famosa Olimba de la serie Kingdom por que nos dijo que ya había muerto, pero quizás era Mutima, su hija.

Encuentro cercano con un leopardo descansando entre la vegetación de South Luangwa, uno de los momentos estelares del viaje.

Leones en South Luangwa

Hay varias familias de leones en el parque. Según nos dijo Perry, una de 18 ejemplares, otra de 10 y una manada de 8. Se resistieron un poco pero terminamos viendo leones y leonas muy cerca. Nos acercamos a varios de los grupos que estaban tranquilamente echando la siesta y no deja de alucinarnos la poca atención que prestan a los coches. La mayoría de veces ni se inmutan por el ruido del motor. Aunque una de las leonas se acercó mucho, se sentó en sus cuartos traseros clavando la mirada en Katz y Perry decidió que era momento de largarse…

Pareja de leones descansando a pocos metros de nuestro vehículo de safari en las llanuras de Zambia.

Ríos llenos de hipopótamos en South Luangwa

Durante todo el día, y especialmente en las paradas para comer, se pueden ver hipos. A pesar de que casi siempre están refrescándose en el río y no dan mucho juego, nos encanta mirar lo pachorros que son. Hay tantos hipopótamos que se les escucha bramar a menudo, ocasionalmente se pelean y cuando bostezan revelan sus bocas gigantes con enormes colmillos. Tuvimos la suerte de ver alguno fuera del agua pastando y el safari nocturno que hicimos nos encontramos con dos bastante cerca que imponen un montón.

Un hipopótamo asomando en las aguas del río Luangwa durante un safari fotográfico por libre.

Cebras, simios y todo tipo de fauna en South Luangwa

Podríamos escribir páginas y paginas simplemente hablando de cebras al trote o pastando. De impalas macho persiguiendo a hembras por la sabana o de los pukus. Los pukus son unos antílopes endémicos de Zambia, más rechonchos y peludos, con un color marrón dorado intenso. Siempre están presentes los simios, especialmente babuinos y monos de terciopelo. Por suerte éstos no parecen acostumbrados a robar de los coches, más bien están pendientes de que no les pille un felino por sorpresa.

Vimos gran cantidad de «pumbas» facóqueros en familia también, conejos, comadrejas, kudus, aves de colores, tocos, tántalos, ibis, marabús, ardillas e insectos. Lo mejor fueron los escarabajos peloteros, trabajando con su bolas de 💩. Creo que vimos casi todos los que tenemos listados en el artículo que dedicamos a Qué ANIMALES ver de SAFARI por ÁFRICA. Es sí, ni una hiena y apenas algún ñú o búfalo suelto.

Familia de facóqueros (pumbas) corriendo por la sabana de South Luangwa en nuestro primer día de game drive.

Día 19: Último game drive en South Luangwa

Pensamos en hacer dos o tres días de safaris, pero han sido tan geniales que vamos a hacer uno más. ¡Y menudo día! Al poco de entrar al parque, Perry nos manda callar porque los animales están revolucionados. Los babuinos y los pájaros venga a gritar. Unos pukus quietos mirando fijamente a un punto. Todos dirigen su vista en una dirección pero no vemos nada. Los antílopes empiezan a correr y Perry mete el coche entre los arbustos y la maleza.

Nos quedamos parados en un claro y de repente, en silencio, un leopardo sale de entre los árboles. Se queda parado un poco y empieza a caminar hacia nosotros sin importarle nada lo que tiene alrededor. Pasa bastante cerca del coche, ¡Qué pasada! Le seguimos un rato y se reúne con su madre y hermano. Se quedan los tres tumbados por la sombra jugueteando y descansando. Poco a poco llegan más coche y nos tenemos que ir. La norma son 4 coches máximo por avistamiento.

Pero cuando nos estamos yendo, uno de ellos se levanta. Camina sin prisa y se sube a un árbol. No lo habíamos visto pero tiene medio impala guardado entre las ramas. Movemos el coche a otro punto para dejar sitio y nos quedamos mirando un buen rato cómo desayuna sobre nuestras cabezas. Sobrecogedor. Dejamos hueco al resto y seguimos nuestro camino emocionados por lo que acabamos de ver. No pasan ni 20 minutos cuando Perry encuentra una pareja de leones en plena luna de miel. Menudos gruñidos y arrumacos. Los leones se aparean durante todo el año, el celo dura casi una semana y si no hay concepción, el ciclo se repite. El acto dura apenas unos segundo y pueden hacerlo hasta más de 40 veces al día.

Leopardo trepando a un árbol con su presa en el Parque Nacional South Luangwa, una escena de naturaleza salvaje.

Más leones y leopardos en South Luangwa

Podríamos irnos ya y habría sido el mejor día con animales de nuestra vida. Bueno, uno de ellos junto con el tiburón ballena de Mozambique y los rinocerontes de Zimbabue. Es hora de hacer una parada. Desayunamos, y seguimos por el parque disfrutando del día. Antes de comer, regresamos a ver los leopardos con su medio impala. Uno de los leopardos vuelve a la rama a por el impala.

Tras un rato trinchando carne lo baja al suelo. Mientras lo baja se le cae una pata y ya solo queda un tercio de antílope. Lo más interesante es ver como se lo acerca a la madre que está descansando a pocos metros. Le deja la presa cerca, mamá leopardo grune y lo ahuyenta de forma agresiva. Ambos cachorros no son ya tan pequeños y es un comportamiento normal. Las madres leopardo deciden que ya no es momento de hacerse cargo de los cachorros y les obligan a alejarse en algún momento de su adolescencia. A veces pueden ser muy agresivos y se producen auténticas peleas.

Después de nuestro almuerzo vamos en busca de leones. Encontramos una manada de 18 leones al otro lado de un río seco. Al rato una de las leonas de la manada se acerca sigilosa. Está cazando. Va andando muy lenta hasta que los pasos se convierte casi en un acto de mímica a cámara lenta. Está mirando una presa pero nosotros no la vemos a pesar de que estamos justo detrás de ella. Estamos hipnotizados viendo sus músculos, la suavidad de sus pisadas y de repente… ¡se lanza! Salta hacia un arbusto, de ahí sale corriendo un «pumba» facóquero que se escapa de sus garras por poco. Le persigue unos metros pero escapa.

Observando el comportamiento de una pareja de leones durante su época de apareamiento en el Valle del Luangwa.

Despedida, dejamos parte de nosotros en South Luangwa

La leona se tumba en una sombra y decidimos regresar a la ribera del río desde donde podemos ver a su manada. Pasamos una hora a la sombra esperando a ver si se mueven pero hace demasiado calor. Regresamos a la zona de los leopardos. Estamos un rato maravillados disfrutando de ellos cuando a Katz le entra un apretón. Estamos muy lejos de algún baño así que toca alejarse un poco y buscar un lugar seguro. Detrás de un montículo a unos 50 metros, nuestro guía Perry inspecciona el lugar y da su visto bueno.

Tras plantar un pino volvemos con los leopardos. Se escucha el rugido de la naturaleza y no son leopardos. La emergencia no ha terminado. Tenemos que buscar un baño nuevamente. Esta vez parece la definitiva y ya nos despedimos de South Luangwa con una felicidad enorme. Agradecemos a Perry estos días tan increíbles, recogemos las cosas y tras cenar nos acostamos temprano que toca madrugar. Por cierto, uno de los días perdimos una cámara pequeña GoPro y resulta que la han encontrado. Previo pago de un rescate, nos la traen al hotel el último día.

Grupo de cebras pastando tranquilamente en los paisajes abiertos de South Luangwa, Zambia.

Día 20: Regreso a Lusaka

Mfuwe está pegado a la entrada del parque y es común que los animales aparezcan por el pueblo de vez en cuando. Sobre todo por la noche. Es por eso que nos aconsejaron, o casi nos obligaron, a contratar un taxista para ir a la estación de autobuses de madrugada. Hemos quedado con el a las 2:15 am pero no viene así que nos vamos andando al bus que está a menos de 10 minutos. El guarda del hotel nos acompaña un rato y aunque es mejor así, nos quedamos con las ganas de ver algún elefante, felino o hipopótamo por el camino. Nuestro bus sale a las 2:50 am.

Pensábamos ponernos en la primera fila como siempre, pero nos dicen que no, que vayamos a la segunda fila en tres asientos. Este viaje a Lusaka se nos hace interminable, para ir fueron 8 horas de bus más dos del coche. Calculamos unas 12 de vuelta pero llegamos a las 17:30 a Lusaka. Casi 15 interminables horas.

En Intercity vamos directos a Shalom bus. El día anterior compramos billetes online para ir a Livingstone por 400 k cada uno. Tras unas comprobaciones, verifican que están OK y nos guardan el sitio para mañana a las 9:30 am. Nos quedamos en el mismo hotel Verdi Lodge así que vamos al super a cenar. Charlamos un poco con un hombre que está repartiendo publicidad de una empresa de delivery. Resulta ser el propietario, aunque es de Zambia vive en NY y de vez en cuando viene a hacer gestiones. Su nombre es Joseph.

De regreso al hotel paramos en el hospital para que quiten los puntos de la mano a Katz. Son un poco bruscos pero ya está todo bien. Nos cobran 100 k y nos vamos a dormir.

Katz y Saioa en un supermercado de Lusaka tras el largo viaje de regreso desde Mfuwe.

Día 21: De Lusaka a Livingstone

Desayunamos con tranquilidad hasta las 8:15 y reservamos un Yango a la estación. Un consejo, no compres los billetes por internet. Siempre directamente en la estación, es mucho más cómodo, seguro y barato. Nada más llegar a la oficina de nuestra compañía, Shalom, nos dicen que sigamos a una chica. No hay bus con Shalom (con ese nombre debimos desconfiar…) y nos meten en el de Green Point. La chica les paga en mano nuestro billete, casi 150 menos de lo que pagamos nosotros online.

Por suerte es el mejor autobús del viaje pero lo que pensábamos que serían 7 fueron 9 horas de trayecto hasta Livingstone. Siempre nos quedamos cortos 😅. Compramos cena y desayuno junto a la estación y vamos en otro Yango hasta el alojamiento de hoy, Glamour Lodge. Quedamos con el conductor para ir mañana a las cataratas Victoria. El hotel está muy bien, limpio y con piscina. Además nos dicen que nos guardan el desayuno para cuando volvamos de las cataratas. Lo único es que el aire funciona a ratos y no hay casi nada alrededor para comprar comida. Fin del día que llevamos ya el culo cuadrado.

El autobús que nos llevó desde la capital de Zambia hasta Livingstone para ver las Cataratas Victoria.

Día 22: Las cataratas Victoria desde Zambia

A las 5 estamos ya listos esperando nuestro coche. Son y media y no ha llegado ni responde a los mensajes, así que pedimos otro Yango. A las 5:55 estamos en la puerta del parque nacional Mosi-oa-Tunya, las cataratas Victoria. Aún no hay nadie más y en cuanto abren compramos la entrada a 20 usd por persona. El recorrido es más corto que el de Zimbabue, pero hay vistas del cañón que desde Zimbabue no se puede ni imaginar. Lo recorremos dos veces y disfrutamos de un mágico arcoíris formado con el vapor de agua de las cascadas.

Nos paramos a ver unos babuinos y salimos en dirección al puente Victoria Falls. Un puente acero de 1905 a 200 m sobre el río Zambeze que une Zambia y Zimbabue. Aunque no hace falta visado para cruzar el puente y regresar, es necesario pasar por inmigración a recoger un papelito sellado. El sol pega de lo lindo. Hacemos el mismo camino que en 2016 pero esta vez desde Zambia. Entramos unos metros en Zimbabue y volvemos sobre nuestros pasos.

Regresamos a Livingstone a una agencia que nos había recomendado Joseph, el neoyorquino que repartía publicidad en el super el otro día. Aunque nos tratan muy bien no es lo que buscamos y pasamos por un mercadillo en busca de la camiseta de fútbol de la selección Zambia. A Katz no le convence el diseño o la talla y llamamos al mismo conductor para volver al Glamour Lodge. Aprovechamos el viaje para recoger a las hermanas pequeñas del condu.

Estatua de David Livingstone en las Cataratas Victoria, lado de Zambia

Relax en Livingstone supongo

Nos han guardado el desayuno, como habían prometido. Un trozo de salchicha de vaca, patatas fritas, rodajas de tomate, pepino, cebolla, manzana, un huevo y 2 tostadas de pan de molde con mantequilla. Tarde de relax entre la habitación y la piscina. Como no hay otra opción para cenar en los alrededores pedimos en el restaurante del hotel. Katz estofado de carne y yo chuleta. Aviso e insisto que la quiero poco hecha. Cuando la sacan flipo, la han cortado incluso por el centro y juraría que la han metido en una cazuela con aceite para que se torre bien.

Apenas la pruebo porque tiene muchísimos nervios y el sabor no me gusta. Katz come lo que puede pero tampoco puede aprovechar demasiado. Al rato llega su estofado y salvo el arroz el resto tampoco se lo come. La carne tiene muchos nervios y está super correosa. Lo devolvemos sin tocar para que lo puedan aprovechar y nos comemos las patatas y la salsa del estofado. Me saben a gloria, de hecho el plato de papas fritas que hemos pedido es de los mejores que hemos probado, muy muy ricas.

Vistas del río Zambeze desde el puente fronterizo entre Zimbabue y Zambia

Vistas panorámicas del cañón y el puente fronterizo entre Zimbabue y Zambia desde el lado zambiano.

Día 23: De Zambia a Botsuana

Felicito a mi hermana Irantzu por su cumpleaños nada más despertarme y nos traen el desayuno. La chica se disculpa porque no tienen huevos. Recogemos todo y hoy sí, por fin, el conductor de Yango con el que quedamos ayer viene puntual. Nos deja en Roadside, la parada de taxis compartidos que nos llevará a Botsuana. Cuando completamos las 6 personas salimos. Son 100 k por persona y el trayecto dura una hora más o menos. Nos deja en el lado de Zambia y tenemos que cruzar el puente de Kazungula a pie.

El puente de Kazungula es lo más cercano a un cuadrifino que hay en el planeta. Una cuádruple frontera en la que se juntan Zambia, Namibia, Botsuana y Zimbabue. Inaugurado en 2021, el puente de Kazungula tiene una curvatura para evitar entrar en Zimbabue y Namibia. Cruzar de Zambia a Botsuana genera un poco de incertidumbre ya que no hay control aduanero del lado de Zambia. Ambos sellos y controles se pasan una vez cruzado el puente, ya en el lado de Botsuana.

Cruzamos el puente andando que tiene casi un kilómetro de largo. A pesar de caminar a casi 20 metros sobre el río Zambeze se pueden ver hipos en el agua. Hace años Katz me dijo que algún día cruzaríamos este puente y hoy estamos contentos de cumplir este hito viajero. Hacemos los trámites de inmigración y ya estamos legalmente en Botsuana.

🌍 Todo lo que necesitas para viajar a Botsuana por libre

Visado, transporte entre ciudades, cambio de moneda, alojamiento económico y los mejores parques: nuestra guía completa para recorrer Botsuana sin coche de alquiler, desde el Chobe hasta el Delta del Okavango.

Cruce a pie por el puente de Kazungula hacia la frontera de Botsuana

Welcome to Botsuana

Nada más terminar el trámite aparece Dan. Desde hace un par de días, habíamos estado hablando con varias personas de Kasane y Maun buscando algún game drive económico en Chobe. Dan es el manager del hostel Sunshine Vibe en Kasane. Nuestro alojamiento para los próximos días en la zona. Su hospitalidad está muy por encima de la media. No sólo nos viene a buscar gratis a la frontera para llevarnos al alojamiento. Por el camino nos acerca a un centro comercial para cambiar dinero, comprar comida, provisiones en el super y tarjeta SIM.

Es mejor cambiar en la casa de cambio que en la que el banco, a 14 pulas por euro. La SIM nos cuesta 100 pulas y la recarga de 2 gigas 50. Con los recados hechos nos lleva al alojamiento. Está muy bien, muy limpio, y con aire acondicionado. Le decimos que para mañana queremos hacer un game drive por la mañana y por la tarde el paseo en barca por el río Chobe, afluente del Zambezi. Cuesta 550 pulas por persona cada uno. Pasamos la tarde de relax y nos dormimos temprano. Ni siquiera llegamos a escuchar el Athletic – Real Madrid que era a las 8, caemos dormidos antes con la emoción del bacalao de fondo.

Caminando por el puente de Kazungula sobre el río Zambeze en la cuatrifrontera

Día 24: Parque nacional de Chobe en Botsuana

Madrugamos un poco ya que pasan a buscarnos para el game drive a las 5:30. El Athletic perdió injustamente una vez más 😉. Compartimos safari con un japonés y una china. También montan después varios botsuanos, una pareja de Gaborone, la capital, y una niña con su madre y su tía. Katz y yo vamos separados en el coche por dejar que la niña vaya junto con su ama. Accedemos a Chobe por la entrada de Sedudu Gate y vamos a la ribera del río Chobe.

Casi todo el safari transcurre por la ribera del río y aunque vemos a lo lejos algún elefante y un hipo fuera del agua el guía apenas se para. También encontramos varios chacales, uno de ellos intentando llevarse un pedazo del cadaver de un pequeño elefante, un par de jirafas, monos verdes, una tortuga y muchos impalas. Hay cantidad de aves y los paisajes son realmente preciosos pero el objetivo del game drive es sin duda encontrar leones.

Venimos a Chobe con muchas expectativas, ya que South Luangwa ha sido increíble y nos llevamos un pequeño chasco. Acabamos de hacer varios días de game drive privados, sin prisa y con paciencia. Aquí dura unas 3 horas y centrarse tanto en los leones pasando un poco del resto nos decepciona. Obviamente no tiene nada que ver el tipo de safari que hemos contratado aquí y el anterior. Este es un safari rápido, más barato, que intenta maximizar el tiempo. Para colmo pinchamos a la vuelta 😅, pero lo hemos pasado muy bien, la compañía y los paisajes han estado bien.

Fauna en el Parque Nacional Chobe: chacal, marabú, cocdrilo e impalas junto al río

Crucero al atardecer en Chobe

Volvemos al Sunset Vibe y desayunamos. Hay cereales, pan de molde integral, huevos revueltos y café. Pasamos la mañana tirados pensando el plan para los próximos días, hasta las 14:30. Dan pasa a recogernos para llevarnos al crucero. Somos unos 12 en la barca y aunque no está mal tenemos ya el listón demasiado alto. Nos hemos vuelto unos sibaritas 😄. Vemos algún cocodrilo muy cerca y luego hipos y elefantes a más distancia. Se supone que hay una playa llamada Elephants Paradise a la que se acercan a beber por la tarde pero hoy sólo hay impalas y kudus.

Una vez en el hotel tomamos la decisión de tirar la casa por la ventana. Queremos ver y disfrutar del delta del Okavango. Barajábamos la opción de ir hasta Maun en autobús nocturno por Nata, unas 15 horas y más de 600 kms. Haciendo eso, había que contratar luego las visitas al delta desde Maun y los precios que vimos eran desorbitados. La oferta que nos propuso Dan, aunque cara, se antoja como la decisión más acertada si queremos disfrutar de la experiencia. Serán unos 1000 euros cada uno por 4 días y 3 noches de safari móvil.

💰 ¿Cuánto cuesta un safari en Botsuana y cómo abaratarlo?

El safari móvil de Kasane a Maun no tiene que arruinarte. Analizamos todas las opciones: desde el crucero por el Chobe hasta el camping en Moremi, con precios reales y contactos para negociar directamente con los operadores locales.

Un viaje privado, nosotros solos desde Kasane a Maun atravesando Chobe, pasando por Savuti, Khwai y la reserva de Moremi en el delta del Okavango. Llevamos guía/conductor, cocinero, dormiremos en tienda con camastros y tenemos toda la comida, la bebida y las entradas incluidas.

Grupo de turistas en coche de safari 4x4 por el Parque Nacional Chobe

Día 25: Día en blanco

Hemos decidido no hacer nada hoy para ahorrar. Ni Game Drive ni crucero por Chobe. Pasamos el día literalmente tirados en la cama viendo la tele y dormitando. Ahorramos hasta para la cena. Unos huevos con patatas fritas por 50 pulas el plato. El de la foto es Douglas, nuestro ángel en Botsuana. Gracias a él pudimos hacer un safari más económico y vivir una experiencia inolvidable.

Saioa y Katz con Douglas, guía local en Kasane, Botsuana

Con la camiseta del Athletic de Safari por Botsuana

Día 26: Empieza el safari móvil por Savuti

Desayunamos y vienen a buscarnos sobre las 9. Nuestro conductor y guía se llama Killer y el cocinero Maps. Nombres perfectos para defendernos y no perdernos 🥁. Pasamos por el super a comprar las últimas provisiones y salimos de Kasane sobre las 10:15. Hay una carretera nacional que atraviesa el parque de Chobe y te lleva hasta la franja de Caprivi en Namibia. Tomamos un desvío y nos metemos en el propio parque nacional en dirección a Savuti. Por el camino encontramos algún elefante y paramos a comer una empanada de hojaldre de pollo con curry que me sabe riquísima.

Los caminos son precarios y el 4×4 es imprescindible. A las 17:00 aproximadamente llegamos a Savuti, donde haremos la primera noche. Killer y Maps montan el campamento mientras nosotros tomamos una cerveza y nos entretenemos mirando un pájaro toco, el Zazú del Rey León. Al rato vamos con Killer a por agua y hacemos un pequeño game drive para explorar la zona. Hay un huevo de elefantes, aunque nos da mucha pena al ver uno muerto junto a una charca.

Se nota que el cadáver es reciente porque apenas tiene algún mordisco de depredadores. Parece que ha sido por muerte natural y el resto de los elefantes que pasan le tocan con la trompa como queriendo despertarlo. Ya ha caído la tarde y toca volver al campamento. Flipamos con la cena que ha preparado Maps. Ensalada César, arroz y pollo con verduras, además de un entrante de crema de champiñones. Está todo riquísimo, de 10.

Nuestro campamento de safari móvil en Savuti, una opción económica para recorrer Botsuana.

Día 27: Llegada al Delta del Okavango

A las 5:30 ya estamos sentados desayunando. Han traído té, café, cereales integrales, muesli, yogur, zumo y hasta pan que Maps tuesta en el fuego. Mientras él se queda recogiendo el campamento, nosotros hacemos un game drive. Killer había fichado el lugar con el cadáver del elefante y regresamos para ver si hay algún depredador merodeando. Por el camino vemos una pareja de leones en celo acompañados por dos cachorros. Cerca del elefante hay dos leones macho impresionantes. Cada vez que uno de los leones se acerca al cadáver algún elefante va a protegerlo y espanta al león.

Hoy vamos a Khwai en Moremi, a dormir. De camino paramos para re-desayunar sobre las 9. Sacan las galletas OUMA que ya probamos en Chobe y me encantan. Por el camino seguimos viendo animales, aunque se centran en conducir más que en los animales. Para comer se ha currado un guiso de patatas y verduras muy sabroso. También hay frittata, unas especie de tortilla con verduras. Al rato empiezan los relámpagos y cae alguna gota, así que aceleran para montar el campamento sin lluvia.

Como hay que montar el campamento con rapidez Killer no puede hacer el game drive y nos quedamos de relax. Tenemos vistas al río Khwai donde Killer dice que van los hipopótamos, pero no vemos ninguno. Otra cena espectacular de Maps y a dormir. Por la noche, Katz tiene que levantarse a “cerrar” las ventanas porque está lloviendo un poco.

Leones en celo y fauna salvaje observada desde el 4x4 en nuestro trayecto hacia Moremi.

Día 28: Reserva de Moremi en Khwai

Ha caído una buena tormenta al final. Se ha filtrado un poco de agua por una esquina y ha mojado la mochila pero casi todo lo de dentro está seco. Hoy no movemos el campamento así que nos da tiempo a secarlo. No hace falta comentar que la comida de Maps es de nuevo espectacular. Pasta, pescado, pechugas de pollo en salsa, todo riquísimo.

Hacemos dos game drives, uno por la mañana y otro por la tarde. El de la mañana es bastante tranquilo, aunque vemos leonas intentando cazar. El tiempo no acompaña mucho pues quedan resquicios de la tormenta de la noche y los animales están a cubierto. Por suerte, justo cuando volvíamos para comer, avisan a Killer por radio de que han visto licaones. Están junto a nuestro campamento. Literalmente a unos 50 metros de nuestra tienda.

Los perros salvajes o licaones están de siesta y no se mueven. El sol ha salido y decidimos explorar los alrededores para el game drive de la tarde. Pero al poco, Killer sugiere volver a esperar y ver qué hacen los perros salvajes. Nos toca esperar más de una hora hasta que empiezan a desperezarse y moverse. Es una manada de 9, da gusto verlos juguetear entre ellos. Hay cachorros juveniles y no paran de mordisquearse unos a otros. Les seguimos un rato mientras exploran los terrenos y volvemos para cenar. Es increíble, ya hemos visto todo lo que queríamos, incluso los esquivos licaones.

Licaón descansando e hipopótamo en la Reserva de Moremi, Delta del Okavango

Día 29: A través del Delta del Okavango hasta Maun

Como cada día a las 5:30 estamos desayunando. Maps y Killer están ya recogiendo y nosotros ayudamos un poco con nuestra tienda. La recogida del campamento se demora porque había cosas mojadas y nos quedamos sin safari de despedida. Por el camino sí que vemos alguna jirafa, elefante y antílopes. Sobre las 14:00 llegamos a Maun y les pedimos que nos lleven a al Okavango Kopano Mokoro Community Trust. Es la cooperativa desde la que organizan los paseos en Mokoro, las barcas tradicionales con las que se mueven por el delta del Okavango.

Intentamos negociar aquí directamente porque hemos leído que es más barato y desde los lodges te meten una buena comisión. Después de un rato entendemos que el transporte hasta los embarcaderos no está incluido. Nos ofrece un taxi por 100 USD, aunque lo baja rápido a 60. Aún así, sumando todo, es mucho para nosotros después del gasto de estos días y decidimos no hacerlo. Si tienes coche merece la pena contratarlo aquí 420 pulas la barca con el guía para dos más 105 de tasas por persona.

Nos despedimos de Killer y Maps en Jayla homestay, nuestro alojamiento en Maun. La verdad es que está muy bien y económico. Aunque está un poco lejos del centro, se puede llegar en taxi por 8 pulas desde el centro y 16 desde el aeropuerto. La dueña es Ma Pula que significa lluvia. Es para quitarse el sombrero que una mujer sola haya salido adelante con un hotel aquí. Ella nos explica que le pidamos al taxista que nos deje en Matshwane, después de la gasolinera Kwanokeng y ya está.

Primer plano de una leona durante un game drive en Moremi, Botsuana

Día 30: Maun en Botsuana

La tarde de ayer la pasamos haciendo compras en el super y tirados en la habitación. El día de hoy lo pasamos prácticamente igual. A ratos llueve bastante. Al menos aprovechamos un descuento de Black Friday para comprar los vuelos hasta Ciudad del Cabo. Casi 155 euros cada uno pero los pagamos con gusto, ya que así evitamos 2300 kms y más de 24 horas de autobús.

En el centro comercial nos encontramos con unos suizos que conocimos en Moremi. Al final no vieron a los perros salvajes y eso que los tenían al lado. Katz se duerme temprano pero yo me quedo escuchando el partido de Champions del Athletic contra el PSG. Me duermo media hora antes de que termine pero me despierto durante la noche y Katz me dice que han quedado 0-0.

Paisaje del Delta del Okavango durante el trayecto por carretera hacia Maun.

Día 31: De Botsuana a Sudáfrica

Desayunamos, nos relajamos con el aire acondicionado, ducha, mochilas listas, y a por el taxi al aeropuerto. El aeropuerto de Maun es bastante pequeño. Nuestro vuelo de Airlink sale a las 13:50 y llegaremos a Ciudad del Cabo a las 16:20. Salimos del aeropuerto a dar un paseo por turnos para no cargar con las mochilas. Justo a la entrada hay unas esculturas de materiales reciclados interesantes y tiendas de souvenirs. Compramos algún detalle para regalar a la family y ya casi es la hora. Es de agradecer que en la sala de espera hay agua gratis, ¡y también GinTonic! Hay una promo que por suscribirte a una newsletter te invitan a un pequeño GinTonic.

El vuelo transcurre según lo previsto, aunque esperábamos mejores vistas del delta del Okavango. La Montaña de la Mesa de Ciudad del Cabo se ve en todo su esplendor al atardecer mientras aterrizamos. Cogemos el coche de alquiler y nos vamos al hotel Mirajo Guesthouse, en la zona de los suburbios del Norte. De camino atravesamos los Cape Flats. Esa es la zona con más criminalidad de la ciudad. Ya se ve que son asentamientos más humildes con mucha gente viviendo al pie de la carretera N2.

Nuestro hotel también está en una zona un poco destartalada. Aunque las casas y el hotel no están mal casi todas tienen tapias rematadas por concertina. Nosotros no tenemos ningún problema, más allá de algún borrachín que se acerca cuando vamos a comprar la cena.

Vistas aéreas del Okavango y la llegada a Ciudad del Cabo con la Montaña de la Mesa al fondo.

Día 32: Los pingüinos de Ciudad del Cabo

Tenemos tres noches, dos días, para hacer nuestros planes en Ciudad del Cabo. Katz había leído sobre el avistamiento de ballenas desde los acantilados De Kelders, la excursiones en barco desde Gansbaai y la inmersión en jaula para ver el tiburón blanco en Kleinbaai Harbour. Nuestra mayor prioridad en los últimos años se ha convertido en la observación de fauna, pero estos lugares nos quedan a unas 2 horas en coche y con sólo dos días se nos antoja demasiado ambicioso. Además que son mediados de diciembre y es ya casi el final de temporada de ballenas.

Por eso decidimos alquilar un coche y centrarnos en los alrededores de Ciudad del Cabo. Madrugamos como siempre y nos vamos en busca de pingüinos a Boulders Beach. En esta playa hay una colonia de pingüinos bastante grande pero ni siquiera hay que pagar entrada para verlos. Nada más aparcar el coche nos encontramos a uno descansando junto a un arbusto. Hay otro dando paseos de un lado a otro del parking en busca de ramas para hacer su nido.

Puedes pagar la entrada para bañarte en la propia playa de Boulders y ver desde una plataforma el lugar donde se concentran más pingüinos, pero están por todos los lados. Hay un paseo muy bonito por toda esta zona que bordea la costa. Además de pingüinos, la zona está plagada de damanes roqueros, de hecho también se le llama damán de El Cabo. Vemos un par de lagartos de roca y aunque no encontramos ninguno se supone que también hay ginetas, lobos marinos y nutrias.

Colonia de pingüinos de El Cabo descansando en las rocas de Boulders Beach, Sudáfrica.

La península de la Ciudad del Cabo

Dejamos Simon’s Town y los pingüinos de Boulders Beach atrás y nos vamos para la península del Cabo. Da gusto conducir por estas carreteras y las vistas son preciosas. De Ciudad del Cabo surge una extensión de más de 40 kms conocida como la península del Cabo. En un extremo está el Cabo de Buena Esperanza y junto a la ciudad la parte más conocida de Table Mountain, la montaña de la Mesa.

Para llegar al Cabo de Buena Esperanza hay que pagar entrada. Hay varios caminos que recorren esta parte de la península, tanto para hacer senderismo como para ir en coche. La reserva natural en la que está es preciosa con flores endémicas llamadas fynbos, playas de arena blanca y acantilados llenos de vegetación. Leemos que hay cebras y antílopes pero nos tenemos que conformar con ver alguna tortuga. A pesar de que el tiempo no acompaña disfrutamos más de 3 horas del lugar y llegamos tanto al Cabo de Buena Esperanza como al nuevo faro de la Punta del Cabo.

La lluvia no cesa, el viento arrecia y es hora de comer así que nos ponemos en marcha hacia el corazón de Ciudad del Cabo. El tiempo está bastante mal y recogemos a un señor que va caminando por el arcén. Apenas habla y lleva una botella de cerveza vacía en la mano. Se nota que no vive en las mejores condiciones. Le acercamos hasta donde él nos indica que vive y continuamos el trayecto.

Vistas panorámicas de Cape Point, el extremo sur de la península del Cabo en Sudáfrica.

Ribera de Victoria y Alfred (V&A Waterfront)

Metemos el coche en un parking subterráneo y caminamos hasta la Ribera de Victoria y Alfred. El sitio llamado V&A Waterfront está en el puerto marítimo de Ciudad del Cabo. Este lugar es el corazón de Cape Town, con centros comerciales, restaurantes y actividades culturales. Pero lo que más nos llama la atención son los leones marinos. Hay plataformas abiertas al mar a las que los leones marinos se suben a descansar o tomar el sol.

Aunque hoy no hace sol hay más de media docena de leones marinos. Se les puede ver desde bastante cerca aunque el olor no es muy agradable. Por recomendación de una conocida vamos a comer fish and chips al Cape Town Fish Market. A pesar de parecer y ser uno de los sitios más turísticos, tanto el pescado como el precio están muy bien. Creo que no habíamos comido pescado en todo el viaje. Regresamos al hotel y caemos rendidos en la cama.

Leones marinos descansando en las plataformas del V&A Waterfront en Ciudad del Cabo.

Día 33: Montaña de la Mesa y ruta pintoresca

Hoy subiremos a Table Mountain, pero en funicular, no a pie. Bueno, no es un funicular, es un teleférico que gira sobre sí mismo mientras asciende a la montaña de la Mesa. Cuesta casi 500 rands pero salvas los más de 1000 metros de desnivel en 5 minutos. La montaña de la Mesa es impresionante y las vistas desde la cima merecen mucho la pena. De hecho es una de las nuevas 7 maravillas del mundo natural.

  1. Selva y río amazónicos (Sudamérica)
  2. Bahía de Ha Long (Vietnam)
  3. Cataratas del Iguazú (Argentina y Brasil)
  4. Isla de Jeju (Corea del Sur)
  5. Isla de Komodo (Indonesia)
  6. Río subterráneo de Puerto Princesa (Filipinas)
  7. Montaña de la Mesa (Sudáfrica)

Saioa posando con la imponente Table Mountain de fondo en Ciudad del Cabo.

No estamos muy de acuerdo con esta lista ya que no incluye el Salto Ángel de Venezuela, el Everest o el cráter de Ngorongoro, pero sólo es una lista. El paseo por la cima te puede llevar 20 minutos o varias horas. Nos apuntamos a una de las visitas guiadas gratuitas que ofrecen y está bastante interesante. Cuenta generalidades sobre la ciudad y algo sobre la vegetación y otros detalles de la montaña. Al final entre el tour y un paseo que nos damos, pasamos varias horas por aquí arriba. Vemos algún damán del cabo y fynbos, pero ninguna Disa uniflora, una bonita orquídea que crece aquí.

El parque nacional de la montaña de la Mesa se extiende por casi toda la península del Cabo. Aunque la parte más conocida de Table Mountain es esta, el resto también tiene formaciones curiosas e imponentes como los 12 Apóstoles o la Cabeza de León. Como tenemos tiempo y ganas, decidimos explorar con el coche la costa de la península por la que no hemos pasado.

Vista panorámica desde la cima de la montaña de la Mesa hacia la costa de Ciudad del Cabo.

Chapman’s Peak Drive

Hay una carretera de peaje que se llama Chapman’s Peak Drive. Cuesta unos 60 rands y apenas son 9 kilómetros. La calzada serpentea los acantilados uniendo Hout Bay con Noordhoek. Las vistas del océano Atlántico y los túneles tallados en la roca le dan un toque especial. Se considera una de las rutas escénicas más bellas del mundo, y quizás lo sea. Aunque nos gusta mucho, hemos visto otras carreteras tan bonitas y espectaculares como esta, por la costa cantábrica sin ir más lejos.

Las tripas rugen así que cruzamos por Red Hill hasta el pueblo de Fish Hoek. Justo antes pasamos por una zona llamada Misty Cliffs por la que la bruma del mar cubre la carretera. Precioso. Hoy también recogemos a una mujer que iba caminando por el arcén en nuestra misma dirección. Paramos a comer en Kalky’s, uno de los lugares de fish & chips más famosos de toda la península. Se ve que es un garito con historia que se ha hecho muy famoso. Ojo que no aceptan tarjetas, así que tenemos que sacar efectivo de un cajero porque no tenemos un clavel.

El pescado es sabroso y económico, merece la pena. Aunque hace sol corre el viento y no apetece pero las playas de la zona tienen pintaza. La tarde cae poco a poco y como nos toca madrugar regresamos al hotel sin más pretensión que cenar y descansar.

Saioa fotografiando el espectacular paisaje costero desde la ruta Chapman's Peak Drive.

Día 34: Fin de viaje tras mes y medio en el África austral por libre

El vuelo de vuelta sale temprano así que madrugamos para devolver el coche y a la hora prevista estamos embarcando. Salimos del aeropuerto CPT a las 7:55 am y llegamos a París a las 19:15. Esta vez no tenemos ningún retraso y conectamos sin problemas con el vuelo a Bilbao de las 20:45. Sobre las 11 de la noche ya estamos en casa con muchas ganas de dormir. Ha sido un viaje ciertamente inolvidable, casi ni nos podemos creer todo lo que hemos hecho durante este mes y pico, ¡qué afortunados somos! 🙏🏽

Estacion de Luau, bus a Cazambo. Diario de viaje a Angola, Zambia y Botsuana por libre: Ruta de 5 semanas

🛠 Recursos útiles para tu viaje al África Austral por libre

📍 Conclusión de nuestro viaje por Angola, Zambia, Botsuana y Sudáfrica por libre

Tras mes y medio recorriendo caminos imposibles y paisajes de ensueño, aterrizamos en casa con la mochila cargada de vivencias. África Austral ha sido una aventura salvaje y auténtica: desde la magnitud de las cataratas Victoria hasta la soledad de las carreteras de Angola, pasando por la explosión de vida en el Delta del Okavango y el aire cosmopolita de Ciudad del Cabo. Cinco semanas se quedan cortas para procesar la intensidad de este continente… pero nos vamos con la sensación de que África siempre te deja con ganas de más.

✅ Lo mejor del viaje

  • Fauna en estado puro: Los licaones en Moremi y los elefantes de Chobe son recuerdos imborrables.
  • Gente inolvidable: Personas como Douglas en Kasane o Ma Pula en Maun, que nos ayudaron a seguir adelante.
  • Libertad total: La experiencia de cruzar fronteras y dormir bajo las estrellas en un safari móvil.

❌ Lo más complicado

  • Cajeros y pagos: En sitios como Kalky’s o negociando barcas, no tener efectivo nos puso en aprietos.
  • Logística y distancias: Las palizas de autobús y los trayectos de más de 20 horas ponen a prueba a cualquiera.
  • Climatología: Las tormentas repentinas en el Okavango que te obligan a recoger el campamento a toda prisa.

💰 Presupuesto aproximado del viaje

Concepto Moneda Local (aprox) Euros Referencia
Vuelo Maun – Ciudad del Cabo 2500 Pulas ~155,00€ Precio por persona (Black Friday)
Plato de huevos con patatas 50 Pulas ~3,50€ Cena económica en Kasane
Mokoro en el Okavango 420 Pulas ~28,00€ Barca para dos (tasas aparte)
Taxi en Maun 8 – 16 Pulas ~0,55€ – 1,10€ Trayecto ciudad o aeropuerto
Teleférico Table Mountain 500 Rands ~25,00€ Ticket de ida y vuelta
Alojamiento (Guesthouse) Varios ~25,00€ – 40,00€ Habitación doble gama media

💡 Un último consejo

Si vas a realizar esta ruta, intenta siempre llevar algo de efectivo local para las zonas rurales y no te fíes solo de las tarjetas.

Katz y Saioa posando con la bandera del Athletic Club durante el viaje por el África austral.